La energía fósil no se agotará tan pronto como se piensa


Ni la edad de piedra terminó porque se agotasen las piedras, ni la de los combustibles fósiles lo hará porque se agoten el petróleo, el gas y el carbón … o al menos eso es lo que debiera pasar si no queremos que los desequilibrios medioambientales ocasionados sean irreversibles para el planeta.

Cuando se intenta estimar las reservas de petróleo, gas o de cualquier mineral, no se desvincula de la dimensión económica del problema, es decir, se hace la estimación considerando sólo lo que puede extraerse a un determinado coste, por lo que cuando se abaratan las técnicas de extracción, entran en consideración yacimientos que se consideraban demasiado caros para poder ser explotados.

Ello, unido al descubrimiento de nuevas ubicaciones para explotar, hace que las cifras de agotamiento de estos recursos se alarguen continuamente.

Todo lo anterior justifica que el desarrollo y el apoyo a las tecnologías más limpias no debe estar supeditado a la cantidad de petróleo, gas o carbón que queda en el planeta, porque si esperamos a quemarlo todo, las emisiones de CO2 y de gases venenosos (sulfuros, nitruros, etc.) habrán provocado una situación previsiblemente catastrófica.

Pues bien, se acaba de hacer público que nuevas técnicas de extracción de gas permitirán la explotación de yacimientos que se consideraban “no explotables” lo cual abre una nueva dimensión de las cantidades de este combustible disponible en la Tierra.

El gas natural es el combustible que utilizan las centrales eléctricas de ciclo combinado, las más eficientes y las menos sucias de entre todas las que utilizan combustibles fósiles y también se utiliza para calefacción y automoción, con menos eficiencia y limpieza que en las centrales. Por ello es un buen complemento de las energías renovables para la generación de electricidad, pero en ningún caso debe organizarse el sistema eléctrico en torno a él, porque es una tecnología emisora de CO2 y de otros productos.

Por último, recordar cual debe ser el camino: el apoyo a las renovables, a la innovación y al ahorro y mientras estas tecnologías no puedan proveernos de toda la energía que necesitamos, apoyo cada vez menor, a tecnologías como el gas en ciclos combinados, pero teniendo claro que esperar hasta que se agoten los fósiles es, sencillamente, inadmisible.

El siguiente artículo de El País, se hace eco de la noticia

… El mercado de la energía está revolucionado. La razón: los adelantos tecnológicos de los últimos años han hecho posible extraer hidrocarburos allí donde se pensaba que solo había pozos agotados. Resultado: los hallazgos se suceden, la estimación de reservas crece como la espuma en medio mundo, las posibilidades de negocio se disparan y la especulación empieza a sacar la cabeza. Crece también la polémica por las consecuencias del nuevo negocio en el medioambiente.

El asunto también afecta a España. En toda la historia, señalan los especialistas, en España se han perforado alrededor de 1.000 pozos para intentar extraer gas o petróleo, con poco éxito, todo hay que decirlo. Pues bien, en los últimos meses, la petición de permisos para explorar crece de forma significativa. Algo sucede. Y sucede en las áreas donde hay rastros de hidrocarburos, el Cantábrico, los Pirineos y la zona de Aragón.

La causa de tanta agitación es el llamado gas no convencional (unconventional gas). Se denomina gas no convencional no porque sea un hidrocarburo con características nuevas (es sencillamente, gas natural), sino por las técnicas (no convencionales) que se utilizan para extraerlo. La definición engloba al denominado shale gas (gas de esquisto), el tight gas (gas que se extrae de arenas compactas) y el coal bed methane (metano del manto de carbón). ¿Cuáles son las técnicas del milagro? Fundamentalmente dos unidas: la perforación profunda en horizontal y el llamado fracking. Este último procedimiento consiste en la inyección de agua, arena y productos químicos a alta presión para fracturar las rocas (llamadas madre) en las que está contenido el gas (shale gas) o el petróleo (shale oil).

… En EE.UU, las cifras marean. Se abren pozos por miles y el país, que consume anualmente 646 bcm (miles de millones de metros cúbicos), va a pasar de ser el primer importador de gas del mundo a exportar producto. En cifras: según la Energy Information Administration (EIA) de EE.UU. (2011 Energy Outlook) existen unas reservas recuperables de shale gas en EE.UU. de entre 11,9 y 34,8 tcm (billones de metros cúbicos). Cifras difícilmente abarcables en conjunto pero que se entienden mejor con una sola frase: en el mejor de los supuestos asegurarían el suministro de gas al mercado americano durante un siglo.

Pero el éxito es tal que la exploración se está disparando en todo el mundo. La publicación World Shale Gas Resources: An Initial Assessment presenta una estimación de las reservas recuperables en 48 cuencas geológicas repartidas en 32 países, con reservas estimadas de 163 billones de metros cúbicos (tcm). Para ese tesoro, explica Antonio Merino, director de Análisis del Entorno de Repsol, se preveía una extracción lenta "pero las perspectivas se han acelerado en Asia-Pacífico y en América Latina".

La ola también ha llegado a Europa, pero de forma diversa. En líneas generales, en el Viejo Continente, la forma de encarar el negocio del shale gas tiene extremos. Para empezar, el desarrollo del negocio va más lento porque la legislación es distinta de la de EE.UU., donde el propietario de un terreno lo es también del subsuelo, algo que no sucede en Europa.

… Y ¿qué sucede en España? También hay actividad. Se solicitan permisos, en general por empresas poco conocidas participadas por fondos de inversión y compañías estadounidenses, y se toman posiciones. "Podría existir potencial", asegura Anunciación Pérez, de Repsol, "aunque en principio, limitado".

… El futuro del shale gas en España, aunque modesto, puede por lo tanto contribuir a disminuir la factura energética del país. A condición, eso sí, de que se aclaren las consecuencias de las explotaciones para el medioambiente y de que la regulación (nacional o comunitaria) no interfiera. Lo que puede suceder. De momento, la regulación no está clara.


Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

5 comentarios:

Nicolás dijo...

Llevo 40 años escuchando que queda petróleo sólo para otros veinte.

Anónimo dijo...

¡O menos se llegó a decir en los 70!! Parecía que ya se había acabado ... incluso las películas americanas lo trataron (Mad max, ...)

Helios dijo...

Es tal y como decís y como he comentado tiene que ver con los costes de extracción, con el descbrimiento de nuevos yacimientos y de otros factores, de entre los que destaco el político-estratégico: en Alaska y en el resto de circulo polar ártico se estima que hay reservas importantísimas ... otro tanto podría suceder en el continente Artántico. Hoy se consideran reservas de la biosfera y además están los costes de explotación, mañana todo puede cambiar si la economía lo exige.

Saludos

innópolis dijo...

tampoco interesa a los países exportadores que se sepa su reserva real, pues su importancia estratégica, se basa en la reserva que tienen.
saludos

Helios dijo...

Exacto Andrés. Muchos gobiernos minimizan conscientemente sus reservas por diferentes intereses económicos y políticos. El caso de las dictaduras árabes es especialmente clamoroso.