No destruimos la Tierra, sino a nosotros mismos

En los últimos tiempos hemos seguido asistiendo a una reducción de precios de los módulos fotovoltaicos y, en España, a un acusado encarecimiento del precio de la electricidad.

Estas dos tendencias, combinadas, sólo tienen un camino, que además, es de enorme interés para la generación de conciencia medioambiental, para la descentralización y la democratización de la generación energética, sin olvidar el empujón a un sector económico –el de las renovables- que pasa un momento muy delicado en nuestro país. 

No nos referimos a otro fenómeno que al del autoconsumo solar.

Sin embargo, el gobierno, lejos de apoyar este fenómeno que beneficia a la mayoría, prefiere ocuparse de los intereses de una inmensa minoría, representados en la grandes compañías eléctricas -que como sabemos son a la postre la jubilación dorada de muchos de nuestros políticos- y ha comenzado a diseñar una batería de medidas que desincentiven a los ciudadanos para convertirse en productores de su propia electricidad.

Se trata de otra manifestación de esa visión cortoplacista de la que adolece el ser humano, incapaz aún de entender que no puede haber más desarrollo aceptable que el que sea mínimamente impactante en la naturaleza.

La biosfera de nuestro planeta es un sistema complejo fruto de la interacción de una pléyade de ecosistemas, cada uno de los cuales de naturaleza también compleja y sustentado en delicados equilibrios que de ser alterados pueden dar al traste con unas condiciones de vida aptas para los seres humanos.

La atmósfera, esa fina “piel” que nos protege del exterior y nos provee de oxígeno vital y nuestros ríos y mares, son los principales perjudicados por la actitud errática que nos está llevando a aumentar las emisiones contaminantes y a alterar la superficie del planeta.

Muchos nos dicen, en un intento de concienciar a la opinión pública, que nos estamos cargando el planeta, pero se equivocan, pues la Tierra modificará sus ritmos vitales, su atmósfera, la composición del agua de sus mares y ríos, el pH de su manto … y al final, lo que desaparecerá, serán, las condiciones que el ser humano necesita para vivir.

No nos estamos cargando el planeta, sino las condiciones para que el ser humano pueda seguir viviendo en él.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

El automóvil del futuro: híbrido, ligero e inteligente



Si preguntásemos por la calle, entre personas con unos conocimientos básicos de ciencia, sobre cómo será el coche del futuro, seguramente coincidirán en que su propulsión será eléctrica. Es lo que se ha dado en llamar de una forma un tanto genérica “el coche eléctrico”.

No estoy en desacuerdo con la idea, aunque creo que hay que matizarla muchísimo. Vamos a ello, al menos en una primera aproximación.

Hemos de partir de la base de que los ciudadanos ven la propulsión eléctrica como una propulsión limpia, en el sentido de que es poco o nada contaminante y de que, en particular, no emite gases y por tanto no contribuye al efecto invernadero ni al calentamiento global del planeta. Esta idea preconcebida que se encargan de repetir los fabricantes es esencialmente falsa.

Un coche eléctrico es tan limpio o tan sucio como la tecnología que se utilice para generar la electricidad que consume y para fabricarlo y reciclarlo.

Un coche eléctrico circulando por Pekín (o Gijón) y consumiendo electricidad generada en una planta de carbón, estará siendo responsable de las emisiones de esa planta contaminante. Otra cosa es que el coche de Gijón haya obtenido su electricidad de una central fotovoltaica, pongamos por caso.

No obstante, en este artículo no quiero centrarme en la propulsión eléctrica, aunque tal vez a largo plazo sea la dominante, sino en soluciones a más corto plazo y las más adecuadas son las mixtas, es decir, coches que circulen mediante motores de gasolina de alta eficiencia, bajo consumo y reducidas emisiones y combinen esta tecnología con motores eléctricos que recarguen sus baterías de la red o, en algunos tramos de la vía, mediante la propia inercia del coche.

Estos vehículos híbridos deben ser muy ligeros y estar diseñados en muchos casos para uno o dos ocupantes (la mayoría de los desplazamientos en trayectos cortos y medios son así) y por tanto muy ligeros, por su reducido tamaño y porque deberán construirse a partir de materiales extraordinariamente livianos (plásticos, fibras de vidrio y carbono, polímeros, etc.).

Debe estar dotados de microprocesadores y sensores que le permitan ajustar automáticamente la conducción en cada momento para minimizar el consumo y estar intercomunicado con una red que englobe a todos los vehículos para intercambiar información en tiempo real sobre las condiciones del tráfico, de forma que se ajuste el itinerario automáticamente.

Un vehículo de este tipo debería consumir, al circular mediante gasolina, cantidades en el entorno del litro a los cien Km y no debería ser ciencia ficción, sino una realidad accesible en diez o veinte años.

La tecnología la tenemos, no hay que descubrir nada nuevo; pero es preciso ajustar y pulir todos los ingredientes, con iniciativa privada de las grandes marcas y apoyo público.

Apoyo público inteligente, destinado a la investigación básica y, sobre todo, a la I+D bien gestionada y no subvenciones u otras fórmulas para coches íntegramente eléctricos que más bien dañan a los objetivos que estoy comentando.


Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

Microinversiones en energías renovables

Hace ya bastantes años que empresas alemanas captaban inversores en su país y venían a Almería a instalar sus plantas solares. Este modo de proceder abrió la puerta a la posibilidad de invertir en una instalación que no te pertenecía, lo que a continuación dio origen al nacimiento del concepto de “huerta solar” en la que cada inversor adquiría los derechos sobre uno o varios paneles fotovoltaicos. 
Por otro lado, siempre ha existido la posibilidad de comprar acciones de empresas cuya actividad esté vinculada a las energías renovables si ésta cotiza en bolsa.
Sin embargo de lo que estamos hablando es de un formato nuevo y que puede tener muchas posibilidades. 
 Seis euros cada participación
Se trata de un promotor que vende participaciones de una instalación a un precio unitario realmente pequeño, tanto como unos 6 euros y además, habilita una plataforma virtual para que desde casa hagamos la inversión seleccionando la instalación de entre las que nos ofrece en ese momento, así como las unidades que queremos adquirir, como he dicho a unos 6 euros cada una.
Esta plataforma nos permitirá a partir de ese momento hacer un seguimiento del proceso de desarrollo de la instalación, de su puesta en servicio, de sus beneficios cuando entre en servicio, etc. y, en principio, se estima una rentabilidad bastante alta, superior al 7% si mantenemos nuestra participación durante toda la vida útil de la instalación (entiendo que pensar en 25 años es una buena estimación).
Si deseamos retirarnos antes, esta empresa nos permite canjear nuestros “bonos” por otros, aunque supongo que no habrá impedimento en que los vendamos a un tercero.
La compañía de la que hablo es “AbundanceGeneration”, afincada en Inglaterra y que ofrece la posibilidad de invertir de esta forma en proyectos de energía solar fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica y biomasa.
Hay que destacar que no se trata de una empresa especialista en energía sino en finanzas y que, por tanto, colabora con empresas de diversos sectores del ámbito de las renovables, cobrando al inversor una comisión de sus ganancias en concepto de intermediación.
Como he señalado, su principal atractivo –aparte del hecho de poder invertir pequeñas cantidades en este tipo de proyectos- es su portal virtual en el que invertir y hacer un seguimiento puntual de la evolución del proyecto es muy sencillo.
Sin duda se trata de un concepto de inversión en renovables que puede acercar a muchos pequeños inversores, incluyendo los que no tienen conocimientos de renovables pero que pueden encontrar una alternativa a las inversiones tradicionales, tan venidas a menos estos días en el caso del ladrillo o de los productos bancarios.
En España, por nuestra situación privilegiada y abundancia de suelo, amén de nuestra necesidad de encontrar nuevas áreas de desarrollo para salir de la maltrecha situación económica que padecemos, se dan todas las condiciones para que proyectos con este espíritu puedan obtener grandes éxitos, siempre que las administraciones no los entorpezcan, como es su costumbre o que las trabas medioambientales irracionales que se impone a cualquier iniciativa los hagan caer en saco roto.


Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

Renovables, cambio climático y huracanes

 Estos días azota la costa este norteamericana el mayor huracán del que se tienen registros en la zona, violento hasta el punto de haber dejado aislada durante varias horas a la ciudad de New York, tras haberse desplazado desde el mar Caribe hasta dicha zona, habiendo descargado su furia previamente en Cuba y Jamaica. 

El fenómeno, apodado como “Huracán Sandy” es un cliclón tropical con grado de huracán, que consiste en vientos con ráfagas de más de 170 km/h acompañados de lluvias torrenciales y tormentas eléctricas, sumados a los efectos derivados del hecho de ser un territorio costero, esto es, grandes olas y variaciones en horas del nivel de las aguas que pueden anegar zonas del interior.

Este tipo de meteoros deben su violencia a la gran cantidad de energía que se desata en la atmósfera en un breve intervalo de tiempo y las causas físicas se encuentran en la calidez del Caribe que propicia la evaporación de grandes masas de agua que al ascender se encuentran, a unos 11.000 m de altura, con aire polar proveniente del Ártico que enfría bruscamente el vapor de agua, condensándolo en forma líquida y desprendiendo toda la energía latente acumulada y que en última instancia habían absorbido las moléculas de agua al recibir la radiación solar en la superficie del mar. Es algo parecido a nuestra “gota fría” levantina, pero a lo bestia.

Hoy no cabe duda de que estos fenómenos ven aumentada su violencia porque el contraste térmico entre las masas de aire polar y la superficie del mar está aumentando. Esta es una consecuencia del cambio climático que, a su vez, implica el ascenso de la tempera del agua de los mares.

Pero a  su vez, dicho cambio climático está estrechamente ligado a la quema de combustibles fósiles –carbón, petróleo y gas- para la producción de electricidad en centrales térmicas, para automoción y para calefacción. Esta quema masiva de dichos combustibles provoca la emisión a la atmósfera de cantidades ingentes de CO2 y, consecuentemente, del aumento de su concentración en el aire y dicho gas se comporta como una especie de filtro para el calor que debería escapar desde la superficie de la Tierra hasta el espacio exterior, por lo que la temperatura de nuestro planeta no dejará de aumentar si seguimos con la quema.


En las próximas décadas no parece que vaya a disminuir el consumo de combustibles fósiles (¡más bien al contraio!). De petróleo porque aún no tiene sustituto para automoción, de carbón porque es muy barato y muy asequible y accesible para las economías en vías de desarrollo que lo devoran sin cesar y de gas porque incluso en los países ricos se apuesta por él para la generación eléctrica en centrales modernas de ciclo combinado y para calefacción

y de todos ellos por los suculentos intereses económicos que mantienen poderosas empresas transnacionales que se lucran de su extracción, transformación, especulación  y comercio.

No estamos en condiciones de prescindir de un plumazo del consumo de estos combustibles, pero sí tenemos la obligación moral con nosotros mismos, con nuestro planeta y con las generaciones venideras de, al menos, ir sustituyéndolos por energías más limpias, como la solar en sus diferentes modalidades, eólica, hidroeléctrica y todas las renovables, incluidas la biomasa y los agrocombustibles (a condición de que su desarrollo no implique empeorar las condiciones de vida de las poblaciones más pobres que vean encarecerse sus alimentos básicos).

Las energías renovables limpias son nuestra única herramienta para luchar contra el deterioro irreversible de la Tierra … y eso si nos damos mucha, mucha prisa. En nuestras manos está, de momento.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

Solar impulse: se abre la era del vuelo solar


Tenemos la suerte de vivir en una época en la que los avances científicos nos permiten acercarnos cada día un poco más a los misterios de la naturaleza. Ello se traduce rápidamente en el ámbito tecnológico en nuevos logros en todas las disciplinas, lo que bien aprovechado debiera servirnos para vivir mejor, no sólo los habitantes del primer mundo que tenemos acceso a la tecnología punta, sino todos nuestros congéneres del planeta.

Sabemos que la energía solar es maravillosa, por limpia, silenciosa, carente de impactos e inagotable y por ello nos alegramos de que vayamos abarcando cada vez más áreas en las que sea posible aportar energía a partir de la radiación solar.

Hoy me fijaré en la fusión entre dos de mis pasiones, la aviación y las energías renovables, pues acaba de suceder un acontecimiento que significa una nueva época en la historia de la aviación.

El proyecto solar impulse

El aeronauta suizo Mar Bertrand Piccard representa la tercera generación de una saga de aventureros que se inició con su abuelo, Auguste Piccard, diseñador y constructor del batiscafo “Trieste”, un submarino concebido para explorar las fosas abisales oceánicas, con el que su padre, Jacques Piccard, descendió, junto al teniente de la marina de los EEUU Donald Walsh, el 23 de enero de 1960, a la fosa más profunda de la Tierra (llamada "Challenger Deep") junto al archipiélago de las Marianas en el océano Pacífico, que posee una profundidad de casi 11 km. El reto es tan complejo que tuvieron que transcurrir 52 años hasta que se bajase nuevamente a tal profundidad (el cineasta americano James Cameron el 26 de marzo de 2012).

Pues bien, Bertrand es el director del proyecto Solar Impulse que se ha marcado como objetivo mostrar algunas de las oportunidades que representa el vuelo propulsado mediante energía solar.

Y es que la aviación convencional posee un grave problema, sus enormes consumos de combustibles derivados del petróleo. Así, un Jumbo (Boeing 747) “devora” para trasladar sus 360.000 kg (más de 500 pasajeros) unos 1.200 litros de combustible cada 100 km, es decir, unos 150.000 litros en un viaje medio o 4 litros por segundo.

Está claro que en una época en la que intentamos transitar hacia un modelo energético sostenible, la aviación convencional necesita una profunda revolución.

El avión solar

Se trata del Solar Impulse, un prototipo de extremada ligereza (1.600 kg) y enorme envergadura, 63,4 m o lo que es lo mismo, casi la de un Jumbo. Estas características implican que posea una minúscula carga alar que le exige poca energía para mantenerse en el aire y un alargamiento enorme que le permite aprovechar cualquier ascendencia por leve que sea; pero posee una velocidad de vuelo muy baja (en el entorno de los 70 km/h) y es extraordinariamente sensible a las turbulencias, por lo que ha de volar a gran altura para intentar librase de ellas.

En sus alas lleva alojados unos 12.000 elementos fotovoltaicos que transforman en electricidad la radiación solar y le permiten accionar sus cuatro motores, de 9,86 HP de potencia unitaria, suficientes para permitir que se eleve hasta los 9.500 m, eso sí, aprovechando las ascendencias térmicas que encuentre por el camino.

Los trabajos comenzaron en 2003 y en 2009 se presentó un prototipo que a finales de ese año realizó sus primeros “saltos a ras de pista" para evaluar su comportamiento y afinarlo antes de someterlo a vuelos propiamente dichos.

Vuelo nocturno

Uno de los problemas asociados al uso de la energía solar, es la dificultad que existe para que el aprovechamiento se haga también cuando el Sol desaparece, porque es de noche o porque se oculta tras una nube. 

Para solventar este problema, la aeronave está dotada de baterías de ión de litio que le permiten acumular la electricidad que no consumen sus motores para ser utilizada cuando el Sol se oculta, habiéndose planteado sus diseñadores el objetivo de volar durante una noche entera, lo cual se llevó a cabo el 8 de julio de 2010, con un vuelo de 26 h de duración que supuso una nueva página en la historia de la aviación.


Vuelo entre dos continentes

El 24 de julio de 2012, al mando de Bertrand Piccard y André Borschberg, el avión aterrizaba a las 20:30 h en Payerne (Suiza) tras recorrer 6.000 km durante su primer viaje intercontinental de ida y vuelta entre Europa y África.

El vuelo se había iniciado el 24 de mayo y ha constado de ocho etapas, entre Suiza y Marruecos –ida y vuelta- pasando por España.

El siguiente objetivo es la circunnavegación aérea del planeta (incluso sin escalas en una segunda fase), objetivo que sin duda se alcanzará próximamente, al menos en la modalidad de varias escalas.

En definitiva, se ha demostrado que la navegación aérea puede incorporar las energías renovables para dar el paso que le permita adaptarse a la nueva época en la que la tecnología ha de ser respetuosa con el medioambiente. Espero que desde otros ámbitos se apueste por este modelo y que en un futuro próximo podamos ver surcar los cielos aviones de pasajeros propulsados por energía solar, hidrógeno (quiero decir mediante reacciones re-dox no contaminantes), agrocombustibles, etc.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

Chimenea solares. Un viejo principio para una tecnología novedosa

 Frecuentemente se cae en el error de pensar que principios conocidos desde hace muchos años deben estar obsoletos. Eso, que no debiera ser aplicable a ningún ámbito del conocimiento, lo es menos aún en el de la tecnología energética, baste pensar en los principios que inspiran los aerogeneradores (el mismo que el de los molinos del Quijote) o las células fotovoltaicas (con más de un siglo a sus espaldas) o el de los motores Stirling o tantos otros.

A la tecnología que hoy traemos al portal le sucede lo mismo. Un viejo principio físico poco desarrollado aún.

Un invento español

Corría el año 1903 cuando el coronel de artillería español Isidoro Cabanyes proyectó y construyó un ingenioso motor “aéreo-solar”, que consistía en una chimenea por la que escapaba a gran velocidad el aire previamente calentado en su base por la radiación solar. Este viento se encargaba de hacer girar una turbina, cuyo movimiento puede ser utilizado en multitud de aplicaciones.

Tuvieron que pasar 79 años hasta que un prototipo mejorado vio la luz, también en España financiado con fondos del Ministerio Alemán de Investigación y Tecnología y de la empresa eléctrica Unión Fenosa. Así, en 1981 fue construida en Manzanares (Ciudad Real) una chimenea de 195 m de altura (la estructura más alta de España en ese momento), 10 m de diámetro y 200 toneladas de peso, a cuyo alrededor disponía de una especie de invernadero de 240 m de diámetro.

La radiación solar calentaba el aire en el invernadero y éste –más caliente y por tanto menos denso que el aire de los alrededores de la instalación- buscaba la salida por la chimenea, acelerándose a gran velocidad, es decir, generando una importante masa de viento que movía un aerogenerador eléctrico en la base de la chimenea cuya potencia nominal era de 50kW.

La estructura fue la primera del mundo en su especie si excluimos los prototipos de Isidoro Cabayes y en esencia, generaba viento a partir de la radiación solar.

En 1989 una de sus riostras de sujeción no soportó los envites que generó sobre la estructura una tormenta y allí terminaron sus días, pues la chimenea se desplomó y quedó destruida.

Hoy la idea vuelve a recuperarse por todo el mundo y los cálculos muestran que, como suele suceder en estos casos, a mayor altura menores costes de generación por kwh. Ello se debe a que si la altura es importante, se aprovecha otro efecto, cual es el del descenso de la temperatura con la altura –a razón de unos 0,65º C cada 100 m- por lo que el aire adquirirá mayor velocidad en su “huida”, poseerá mayor energía cinética y, en definitiva, se podrá obtener más electricidad o mejor dicho, el rendimiento global será superior.

El problema es que las estructuras que se están concibiendo en diferentes lugares del planeta (España, Australia, EEUU, Canadá, Méjico, Jordania, China, India, etc.) poseen alturas del entorno del km, es decir, son macroestructuras con las dificultades que ello conlleva, a lo que hay que añadir unas bases ( la zona de captación solar) con diámetros de entre 3 y 4 km.

Estas torres que pronto veremos, generarán vientos de 60º C desplazándose a 50 km/h en la base de la chimenea, lo cual les permitirá poseer unas potencias de generación eléctrica del orden de 200 MW (como es el caso de la que se espera construir en breve en Australia, con una inversión de unos 380 millones de euros).

Otra particularidad es que en el campo de paneles de la base se disponen tubos de agua que se calientan durante el día y que liberan el calor durante la noche, lo cual unido al efecto físico comentado anteriormente, de la disminución de temperatura con la altura, permite que también funcionen por la noche en ausencia de radiación solar.

Para finalizar, comentar que en los proyectos que se están presentando se incluye una zona en la periferia del campo solar que se puede cultivar a modo de invernadero, porque las temperaturas allí lo permiten, así como miradores en la cima de la chimenea para que los visitantes puedan disfrutar de unas vistas que pueden llegar más allá de los 50 km de distancia.

Existe un proyecto para construir una de estas estructuras en Fuente del Fresno (Ciudad Real). En estas animaciones se puede ver su fundamento y las características de esta tecnología:


 
En definitiva otra tecnología de enorme interés que puede aportar su grano de arena en la batalla por la búsqueda de alternativas a los combustibles fósildependientes altamente contaminantes y de cambio de modelo ecnómico de nuestra maltrecha economía …. y de cuna española.
 
Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

Isofotón, líder mundial en concentración fotovoltaica

No me canso de repetir que el potencial económico de las energías renovables es extraordinario y que en estos tiempos de pesimismo y pérdida nacional de autoestima, hemos de ser capaces de aprovechar todos y cada uno de nuestros recursos para transformar nuestro tejido económico, haciéndolo más dependiente del conocimiento y la eficiencia y menos de variables susceptibles de pasar de la noche a la mañana a ser mero humo y especulación, tal y como está sucediendo con el ladrillo.

 Hemos traído a estas páginas en varias ocasiones a empresas españolas que son punteras a nivel mundial en tecnologías limpias y que exportan conocimiento a los cinco continentes, con las buenas implicaciones que para nuestra maltrecha economía posee.

En esta ocasión hacemos un pequeño homenaje a Isofotón, una de las grandes de la más grande (por bella) de las energías. Una de las compañías pioneras en el desarrollo y comercialización (importantísima la transferencia de conocimiento desde los centros de investigación hacia los sectores productivos ... otro de nuestros déficits) de paneles fotovoltaicos a partir de silíceo, el material más abundante de la corteza terrestre (la “vulgar” arena).

Esta empresa nació hace un tercio de siglo en Málaga y desde el principio apostó por una energía casi desconocida en el mundo, pues hasta ese momento las aplicaciones de la energía solar eran casi exclusivas de ámbitos muy especializados (sondas espaciales, enclaves de investigación, seguridad o vigilancia aislados y poco más).

El objetivo que se marcaron desde su nacimiento fue por un lado mejorar los rendimientos de las células de silíceo, por otro abaratar los costes de producción y por otro extender su utilización hacia ámbitos nuevos (al menos en todo tipo de instalaciones aisladas), sin embargo donde Isofotón, en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid, realmente ha destacado, es en la concentración solar fotovoltaica, una tecnología extraordinaria que utiliza concentradores de luz previos a la transformación fotovoltaica propiamente dicha, lo cual significa que una parte de las superficies captadoras pueden ser de vidrios muy económicos en lugar de ser de silicio más caro.

Desde 1985 la empresa viene trabajando en el desarrollo de este producto, cuyas aplicaciones más importantes se encuentran en grandes plantas de producción eléctrica, lo cual les ha llevado a exportar a más de 60 países y, como he dicho, a ser un referente mundial en el sector.

 Las cifras de las que estamos hablando se podrían resumir diciendo que los módulos tradicionales no llegan al 20% de eficiencia (ratio de transformación energía solar-electricidad) y que los módulos de concentración de la compañía están en el entorno del 40% y creciendo sin parar, hasta tal punto de que en menos de una década se espera que se encuentren en el entorno del 50%, una cifra que parecería ciencia ficción para la energía solar en una fecha tan cercana como los 80.

Acaba de firmar dos contratos para suministro e instalación de sus paneles en dos centrales de EEUU. Los paneles serán fabricados en Andalucía y ensamblados en las centrales, con lo cual se cumplirá otro de sus objetivos, cual es ganarse un puesto en el complejísimo y selectivo mercado norteamericano. Uno de los contratos es de 50 MW, para la planta que están proyectando las empresas "AEP Ohio" y "Turning Point Solar LLC", aunque el mayor contrato lo ha firmado con la "American Municipal Power" (AMP), a la que suministrará 200 MW en 5 años.

 Por último, la empresa Isofotón es la entidad española con más actividad en programas europeos de I+D en tecnología fotovoltaica, de acuerdo al informe de la CE “Photovoltaics and nanotechnology: from innovation to industry”, lo cual nuevamente es un claro indicio de que se encuentra posicionada en excelente lugar, ya que de hecho participa en más del 10% de los proyectos de I+D en fotovoltaica en el continente, lo que la sitúa en el primer puesto de las entidades privadas de toda Europa.

Un claro ejemplo, por tanto, de que este tipo de tecnologías no sólo son el camino hacia la sostenibilidad medioambiental, sino también hacia la necesaria sostenibilidad económica de nuestra sociedad.

 Saludos.

La energía más limpia es la que no se consume.