Las “subidas de la luz” y el sistema eléctrico (I)


Cuando en 2007 se anunciaba desde el gobierno la “necesidad” de que la factura eléctrica se encareciese en un 30 % para reflejar todos los costes asociados, se iniciaba un camino de continuas subidas que nos llevarán o a ese escenario o a uno cercano, con el consiguiente perjuicio a los ciudadanos.

La última subida ha entrado en vigor el uno de octubre, con un incremento del precio del kWh del 4,8%, que sumado al 2,6% de enero, así como al 2% del IVA de julio (afecta a todos los conceptos de la factura), nos supone un aumento en lo que va de año, de casi el 10%.

Sin embargo, hay que aclarar que las subidas comenzaron mucho antes, pues en los últimos seis años, el recibo ha registrado, nada menos que doce subidas.

Los costes sociales de las subidas. “Bajen la luz”

Aún recuerdo cuando a mediados de los 90, el púgil mejicano Julio César Chávez - monarca en las categorías superpluma, ligero y superligero e invicto durante 13 años, con un palmarés de 107 peleas ganadas y 32 defensas titulares consecutivas- salió a disputar un combate por el cinturón de campeón del mundo con la inscripción en la nuca, dirigida al gobierno, “bajen la luz”.

Y es que las subidas del precio de la energía no se deben considerar aisladas del resto del mercado. Si te suben la barra de pan un céntimo, eso es lo que pierdes, pero si te sube la electricidad un céntimo, te subirá también cualquier producto que la consuma en su producción, distribución o venta, es decir, todo. Por ello, cuando a la ciudadanía se le sube un euro la energía, su poder adquisitivo no desciende en esa cantidad, sino en el resultado de multiplicarla por un factor muy elevado (de ello hablaré en próximas entradas).

A su vez, aumentarán los costes de producción de las empresas, lo que hará descender su ya dudosa competitividad y aumentará la inflación, con lo que ello de por sí, conlleva.

El funcionamiento del mercado eléctrico

Es tremendamente complejo y, ante todo, he de aclarar que está gestionado con un nivel de competencia que es la admiración de muchos países, sin embargo su diseño no responde a una necesidad fundamentala como es que el usuario de un producto básico cual es la electricidad, pague el mínimo precio posible por ella.

En efecto, cumple con el requisito de abastecimiento en cualquier momento y circunstancia, que se traduce en que cuando pulsas un interruptor siempre se enciende la luz, con independencia de cualquier otra consideración y justo es reconocer el mérito de tal logro si tenemos en cuenta la variabilidad de la demanda y la imposibilidad de almacenar electricidad.

Cada segundo, la suma de la producción de todas las centrales eléctricas del país debe ser igual a la suma de la demanda de todos los consumidores.

El Centro de Control Eléctrico, dependiente de Red Eléctrica de España, es el auténtico centro neurálgico en el que se toman, en tiempo real, durante 24 h al día, los 365 días del año, las decisiones que posibilitan que se cumpla el anterior requisito. De hecho, no ha parado jamás de trabajar en más de cien años.

A las 12 del medio día, se recibe del Operador del Mercado Ibérico de Energía -el que más electricidad renovable gestiona del mundo- el desglose de la estimación de necesidades, hora a hora, para el día siguiente. Después, una cadena de procesos que finaliza con órdenes a las centrales cada cuatro segundos, ajusta demanda y consumo a unos niveles, como digo, dignos de admiración.

Los precios

Las empresas distribuidoras compran hora a hora la electricidad que estiman que van a vender a sus clientes. Primero se compra la nuclear y la hidroeléctrica y después las renovables -¡todas a cero euros el kWh!- y si no se cubre la demanda –que es lo habitual- entran los ciclos combinados y el carbón en un proceso de subasta. El kWh subastado más caro, determina el precio de todos los que se han vendido, por lo que siempre compramos la electricidad nuclear o hidroeléctrica a precio de gas o carbón, muchísimo más costosa de generar -y gravada, entre otros, por los costes de las emisiones de CO2-.

Los Costes de Transición a la Competencia (CTC)

Entre 1998 y 2006 las empresas eléctricas dueñas de centrales, recibieron 12.000 millones de euros para acelerar la amortización de sus inversiones ante la liberalización del mercado de producción eléctrica, ya que, teóricamente, se rompía su monopolio y ello llevaría a una bajada de precios y de beneficios.

El chollo de las nucleares y de las hidroeléctricas

Con los CTC, estas instalaciones quedaron prácticamente amortizadas antes de tiempo, por lo que los costes de generación de este tipo de electricidad son los de mantenimiento y explotación, además en el caso de las nucleares los de desmantelamiento y gestión de los residuos y en las otras una mínima tasa por aprovechamiento de los cauces. Según la CNE, estos costes son de 18 euros el MWh la nuclear y de 3 euros la hidroeléctrica, cuando la venden a unos 43 euros en el mercado mayorista que como hemos dicho fija los precios con tecnologías mucho más caras y sin amortizar, como el gas.

El déficit tarifario

La distribuidora compra la electricidad a precio de oro, según acabamos de ver y a través de las comercializadoras, la lleva a los clientes sumándoles los costes restantes –utilización de la red de transporte, primas a las renovables, intereses de este déficit y parte de amortización, etc.- pero, se la tiene que vender por debajo del precio resultante de hacer la suma, porque el gobierno pone techo al precio –lo regula-, con lo que la empresa le adeuda la diferencia al Estado, es decir, a nosotros.

Conclusión

El consumidor paga por la generación (lógico), paga por los privilegios desmedidos de las nucleares y las hidroeléctricas, vuelve a pagar por el déficit tarifario y sus intereses, paga por las primas a las renovables y al contaminante carbón, paga por el transporte y la gestión (lógico) y paga los impuestos correspondientes de todo ello.

Por tanto, siendo razonable que paguemos por la electricidad lo que cuesta ponérnosla en casa o en la empresa, la factura contiene unos sobrecostes que asumimos sin rechistar y que no responden a los intereses generales.

De estos sobrecostes hay que destacar el irracional sistema de fijación de precios en el mercado eléctrico que favorece a nucleares e hidroeléctricas, la errática política de primas a renovables que no favorece la innovación, la sobrepotencia instalada en el sistema, la existencia del dudoso concepto del déficit tarifario y, en su día, los injustificables CTC.
Aunque seguiremos aclarando tal complejo laberinto, podemos asegurar, que el sistema eléctrico español, parece estar más atento a los intereses de poderosos grupos empresariales que a los de los ciudadanos.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

7 comentarios:

ElSrM dijo...

Se intuye muy interesante e importante pero me he perdido un poco por la falta de familiaridad :-S

Sería muy aclarador si fuese posible el presentar un sencillo modelo teórico como anexo, del tipo:

# el coste de todas las etapas de producción y distribución eléctrica es A+B+C+D+E

# A+B+C+D+E = R

# lo justo —el concepto de justicia ya sabemos que es discutible— sería que el consumidor pagase solamente p.ej. A+C y que las empresas asumiesen p.ej. B+D+E en sus costes

# pero no, el consumidor esta pagando R con el sistema vigente, la suma desde A hasta E

# ejemplo con una factura real; de p.ej. 60 € de precio al consumidor, debería pagar en justicia p.ej. 30 €

Sobretodo con el ejemplo sugerido en el ítem final se vería mucho más claro el desglose del coste para los profanos.


Por otra parte, veo en esto que nos explica del efecto multiplicador de cara al consumidor final (el ciudadano) de cada subida que se haga al precio de la materia prima (energía) similitudes con los modelos económicos de multiplicador keynesiano.

Cordialmente,

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amigo, muchos también pensamos que el sistema eléctrico español parece estar más atento a los intereses de poderosos grupos empresariales que a los de los ciudadanos. Es una pena que desde el gobierno no se tomen medidas adecuadas a favor de esos ciudadanos y se dejen ningunear por los grupos empresariales. Recibe un abrazote amigo.

Félix dijo...

SrM seguiré tratando la cuestión en más artículos y se irá aclarando todo. De todas formas, no pretendo transmitir que el recibo pueda bajar, sino que se deben modificar varios aspectos que le afectan. Uno es el modo de fijar los precios en el mercado mayorista, otro el concepto de déficit tarifario. Este es muy importante y sí debe liberarse la factura de él, al menos parcialmente, pues se engrosa, entre otros motivos, porque las nucleares e hidroeléctricas, venden muy, muy por encima de sus costes de generación.

Sobre el ejemplo que me pide, comentar que el consumidor para por lo que cuesta generar, transportar, gestionar la red, pagar el déficit, primar las renovables, sacar el caro carbón de la cuenca cántabra, engrosar las arcas de nucleares e hidro., etc. y, como le he dicho, algunas de esas partidas debieran desaparecer, racionalizarse o “cargársele a otro”.

Dialéctico, para mí no hay duda de que, todos los gobiernos, favorecen a las grandes empresas energéticas más allá del interés público. Está muy bien con tener un sector potente, pero ello podría hacerse sin perjudicar las economías domésticas. Además, no se favorece a todos, sólo a algunos de los más poderosos –fíjense en las centrales de gas de ciclo combinado, en algunos casos salen muy perjudicadas con todo esto-.

Saludos

feluky dijo...

Amigo HELIOS, estuve de visita al centro de control Eléctrico en Madrid y realmente es espectacular, como consiguen mantener llena de electricidad toda la red, para cuando queramos enganchar lo que nos de la gana.

Ciertamente parece que la gestión es muy eficaz, pero los costes están sobre dimensionados.

Parece entenderse que lo que hacen, es que las eléctricas derivan los costes a comodidad, con el fin de dar perdidas donde les convenga en cada momento, si necesitan, o cree que pueden conseguir dinero en la producción, ahí derivan sus perdidas y si lo necesitan en la comercialización, pues lo mismo.

Abrazos.

innopolis dijo...

En este y otros temas, y conociendo la tendencia inflacionista de la economía, y la deflacionista de los salarios, se podría perfectamente ir anunciando en qué fecha irán más y más personas a la ruina, a la calle. Una especie de stress test a las personas. Es fácil. Y ante esa situación, que bien podría plantearse virtualmente en una película, preguntarse ¿y qué hacemos? ¿y que esperanza nos queda con esta casta política? ¿qué puede hacer la generación de jóvenes más preparados? ¿cómo pueden organizarse los ciudadanos, con qué nuevos instrumentos para hacer fuerza ?
¿se entiende?
saludos

Anónimo dijo...

Me gustaría que se supiese también cuánto nos cuestan las renovables. No creo que vayan desencaminados quienes las acusan de las subidas de la luz.

Félix dijo...

Amigo Feluky como dices, el sistema actual permite que las eléctricas hagan y deshagan a su antojo y eso nos perjudica. Además, aunque una cosa es la empresa generadora y otra la distribuidora, en la práctica, son las mismas.

Innópolis, el tema energético condiciona todos los demás y, en efecto, requiere muchísimo tino en su gestión y tener claras algunas cosas, como que lo importante son los ciudadanos y la economía del país, no la de cuatro.

Anónimo las primas encarecen el recibo, eso es obvio, pero no son las causantes de las subidas, son un ingrediente más y tal vez no el de mayor peso. Tengo intención de escribir un post específico, aportando algunos datos sobre los costes en esa partida.

Saludos