Los riesgos del progreso


El desarrollo tecnológico experimentado por la humanidad ha mejorado significativamente nuestro nivel de vida, pero nos hace pagar un tributo en relación con ciertos riesgos no existentes con anterioridad y que han hecho aparición asociados a las diferentes tecnologías.

A medida que desarrollamos éstas, los riesgos van disminuyendo pero nunca hasta desaparecer, sino hasta ciertos valores más o menos asumibles, con los que sobrevivimos.

Nunca sopesamos bastante los pros y los contras de estas situaciones, porque no tenemos tiempo para ello, pues en esta sociedad vertiginosa no hay tiempo para pensar. Con algunos de los más dramáticos ya convivimos con naturalidad y así podemos comernos tranquilamente las tostadas del café del lunes mientras escuchamos el balance de muertos en la carretera del fin de semana.

Otros sin embargo aunque mucho más improbables y escasos, logran desasosegarnos cuando suceden, como los accidentes aéreos y consiguen que muchas personas profesen un miedo irracional al avión aunque sea el medio más seguro de transporte, incluida la bicicleta, que es la principal causa de muerte entre los deportistas aficionados de este país, la mayoría de las veces porque son literalmente arroyados por algún delincuente del volante, aunque tampoco parece ser un tema de preocupación pública.

Tampoco es muy tranquilizador constatar que la percepción de riesgo que posee la ciudadanía suele responder a causas coyunturales y poco objetivas, como el tratamiento que se dé al tema en los medios de comunicación, el ruido mediático, el debate político, el cine, la opinión de opinadores de tertulias radiofónicas, etc. Y suele prestarse poco o ningún interés a quien intenta aportar datos e información técnica, pues es más complejo, requiere mayor atención y es más aburrido.

En los últimos tiempos se ha puesto encima de la mesa la necesidad de construir un almacén para residuos nucleares de alta actividad que permita albergar el combustible usado (más bien irradiado) de nuestras centrales nucleares y ello ha vuelto a desatar el miedo que muchos ciudadanos tienen hacia las instalaciones nucleares, o mejor dicho, hacia las centrales nucleares, pues no parece preocupar mucho la tecnología nuclear al servicio de la medicina, por ejemplo.

El debate realmente no existe, pues en este país parece valer lo mismo –e incluso menos- el informe técnico basado en hechos científicos, que el comentario o el chascarrillo del opinador o el político de turno.

A continuación recordaré algunos dramáticos accidentes ocurridos en instalaciones de diversa índole y haré algún comentario sobre cada uno.

Aeropuerto de Los Rodeos, Lanzarote

El 27 de marzo de 1977, dos aviones Boeing 747 colisionaron en el aeropuerto de Tenerife (Tenerife Norte en la actualidad), muriendo 583 personas. Es el accidente aéreo con mayor número de víctimas mortales de la historia de la aviación.
Los aviones siniestrados fueron el vuelo KLM 4805 de las líneas aéreas holandesas KLM, que volaba desde Ámsterdam a Gran Canaria y el vuelo PAA 1736 de Pan Am, que volaba desde Nueva York hacia Gran Canaria.

El accidente se debió a un error humano de uno de los pilotos y a la falta de medios existentes en el aeropuerto para actuar ante tal error. Han pasado 30 años y los aeropuertos actuales disponen de sistemas de seguridad que no se conocían en aquélla época. La aviación en su conjunto es la actividad de transporte en la que los procedimientos de seguridad son más rigurosos, en las máquinas y en las tripulaciones, lo que la ha colocado a la cabeza en lo que respecta a fiabilidad y seguridad.

Aún así, los accidentes aéreos siguen produciéndose.

El accidente de la planta de gas licuado de San Juanico

El 19 de noviembre de 1984, un gravísimo accidente químico ocurrido en una planta de almacenamiento y distribución de gas licuado (GLP) en San Juanico (Méjico) causando entre 500 y 600 víctimas mortales y unos 5.000 heridos, según fuentes oficiales. La violenta explosión de estas instalaciones de Pemex (Petróleos Mejicanos) provocó un gigantesco incendio, con llamas de hasta 300 metros de altura, y una radiación térmica tal que sólo el 2% de los cadáveres pudieron ser reconocidos.

Este accidente se produjo en un tipo de instalación que no genera rechazo público –al menos a nivel nacional e internacional- y que sin embargo poseen una peligrosidad potencial significativa. Me refiero al aprovechamiento del gas que es extraído en forma gaseosa y se lícua para transportarlo en grandes buques, para volver a regasificarlo en plantas que al efecto existen en algunos puertos. Tanto el buque como la planta son auténticas “bombas” ... cuya peligrosidad se mantiene dentro de unos límites moderados gracias a unos procedimientos adecuados.

La catástrofe de Bhopal

Dos semanas después del suceso anterior, otro accidente químico estremece al mundo, esta vez en Bhopal, en el corazón de la India. En la madrugada del 3 de diciembre de 1984, una fábrica de pesticidas propiedad de Union Carbide sufrió un escape de 42 toneladas de isocianato de metilo, provocando la muerte de miles de personas y dejando un reguero de más de medio millón de afectados.

Un excelente libro publicado recientemente por una de las víctimas, ha sacado a la luz el escalofriante suceso y nos ha permitido constatar una vez más hasta donde puede llegar la maldad humana cuando se pone al servicio de ese monstruo que determina nuestras vidas, el capitalismo feroz, que asociado con políticos corruptos o simplemente mediocres, golpea una y otra vez a los más débiles.

Como sucede con las plantas de gas, estas instalaciones químicas no levantan pasiones en su contra, ni manifestaciones, ni acalorados debates, saltando a la opinión pública sólo cuando se les ha ido la mano en algún vertido, o como en este caso, cuando provocan una catástrofe ... que es olvidada sin más, sobre todo si las víctimas eran pobres.

Chernobyl

En la Ucrania Soviética, el reactor numero 4 de la central nuclear de Chernobyl sufrió una alteración inestable de potencia, el 26 de Abril de 1986 a la 1:00 am, durante una prueba a baja potencia solicitada por las autoridades de Moscú. La inestabilidad del sistema provocada por una cadena de errores humanos y un diseño inadecuado, hizo que en pocos segundos la potencia aumentase a casi 100 veces su valor nominal. El refrigerante de agua ligera no fue capaz de extraer la enorme cantidad de calor generado y se vaporizó de inmediato produciendo una explosión de vapor a la 1:23:44.

El reactor quedó destruido. En los siguientes 10 días, alrededor de 300 Mega curíes de isótopos radioactivos se liberaron a la atmósfera, contaminando significativamente un área de 150 000 kilómetros cuadrados. También causó un incremento medible en el nivel de radiación ionizante en la mayor parte de Europa.

Murieron 31 personas, de las cuales 29 eran bomberos. Otras miles han sufrido secuelas de mayor o menor cuantía.

La catástrofe Chernobyl se esgrime hoy como argumento antinuclear y con sólo oir este nombre, la ciudadanía se pone a temblar.

Parto de la base de que la información que se tiene de un acontecimiento de esta naturaleza hay que tomarlo con cautela, máxime cuando sucedió en un país que no se caracterizaba precisamente por su transparencia –la Unión Soviética-. No obstante algo sí sabemos a estas alturas, que yo agruparé en dos bloques.

-Diseño del reactor.- Era un reactor de agua-grafito que permitía el uso de uranio sin enriquecer, más barato y más susceptible de transformarse en plutonio-239 para uso militar. Este reactor fue concebido para generar electricidad y plutonio. Esta segunda característica implica que hay que vaciar parte del combustible cada mes, para que no se deteriore el plutonio, lo que les llevó a eliminar la vasija que contiene al reactor, es decir, no contaba con las barreras de contención de nuestros reactores.

Por otra parte el grafito como moderador posee dos propiedades nefastas. Cuando el reactor funciona a muy baja potencia puede volverse inestable y provocar un aumento súbito de las reacciones, esto es de la potencia, y por otro lado cuando sube la temperatura más de lo debido, se incendia pues no deja de ser carbón, y agrava el problema.

-Cadena de errores humanos. No me detendré en ellos, pero no fueron uno ni dos. Varias decisiones en la dirección equivocada, empezando por no detener el experimento que se llevaba a cabo, tal y como exigen los más elementales protocolos de seguridad.

¿Se produjo una explosión nuclear del reactor? No.

Eso sí sabemos que es imposible en una central nuclear. Se produjo una explosión convencional a partir del hidrógeno generado por el agua al desintegrarse. La explosión no fue contenida porque como hemos dicho la instalación carecía de sistemas de contención.

Es casi seguro que esta situación no podría darse en una central española y que en el caso de producirse una explosión del núcleo, quedaría contenida por las barreras de acero y hormigón diseñadas al efecto.

El accidente de la central nuclear de TMI

La central nuclear Three Mile Island (TMI) se compone de un reactor nuclear de agua a presión y dos generadores de vapor (PWR), con potencias instaladas de 786 MW y 900 MW. El TMI-1 entró en servicio el 19 de abril de 1974, y el TMI-2 lo hizo en diciembre de 1978, de manera que este grupo sólo llevaba 90 días funcionando cuando se produjo el accidente, que fue provocado por una secuencia de fallos mecánicos y humanos. En el caso de los fallos humanos, al contrario que en Chernobyl, no parece que hubiera decisiones equivocadas, sino que no se interpretaron bien los datos y no se detectaron los problemas hasta que fue demasiado tarde.

También se produjo una explosión del reactor pero fue totalmente contenida por sus barreras de acero y hormigón, por lo que no hubo salida al exterior de elementos contaminantes. Si parece que hubo después vertidos o emisiones en las labores que comenzaron inmediatamente después y que duran aún.

No hubo víctimas y puso de manifiesto que las barreras de contención son fiables.
Como anécdota señalar que sucedió justo unos días después del estreno de la película “El síndrome de China” en pleno auge de los movimientos antinucleares.

El desastre de Ribadelago

En España hemos sufrido dos roturas de grandes presas (Tous y Vega de Tera) y a pesar de ello no parece que la opinión pública esté demasiado inquieta por la existencia de estas obras de ingeniería, lo cual es de agradecer, pues para mí son obras ejemplares de ingeniería, signo de progreso.

En el caso de la tragedia ocurrida en Sanabria en 1959, cuando se rompió la presa de Vega de Tera y la enorme riada arrasó en plena noche Ribadelago, que perdió a 144 de sus 550 vecinos, la consecuencia técnico-legal fue la Instrucción de Grandes Presas de 1967 y la creación del Servicio de Vigilancia de Presas.

Los análisis realizados por los expertos (uno de ellos el conocido ingeniero de caminos Eduardo Torroja) pudieron demostrar a pesar de la censura franquista, que en la obra se habían cometido diversas irregularidades, de diseño y respecto a la calidad de los materiales y mampostería.

Comparar aquella presa con nuestra querida presa de La Serena, por ejemplo, es un insulto contra el sentido común ... no obstante la catástrofe existió.

Conclusiones

El progreso humano lleva parejo la aparición de nuevos e importantes riesgos que hemos de minimizar, para lo que es preciso invertir recursos y no anteponer el beneficio económico a la seguridad.

La percepción de la peligrosidad que tiene la población, asociada a las diferentes tecnologías no responde a razones objetivas, sino a causas poco científicas, como el “ruido mediático” o el uso político del momento, lo cual sólo puede ser remediado con información fiable, transparencia ... y algo más de interés por parte de la ciudadanía.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

10 comentarios:

Carlos Méndez dijo...

El progreso , normalmente ha traido mas veneficios que problemas , los auropuertos si contaran con el número de aterrizages y despeges de hace 30 años y la tegnologia de hoy serian mucho mas seguros , pero la demanda ha aumentado , hace 30 años pocas personas de mi entorno cogieron alguna vez un avión , hoy sucede lo contrario , pocos no lo han cogido.

Mas coches , mas casas calientes en invierno y frias en verano, mas trenes rapidos... etc

Pero el fururo deve y esta comenzando a ser de las renovables , con el paso intermedio entre combustibles y la total implantación de renovables , de una dependencia a gran escala de nuclear.

Es lo que hay, dentro de unos años los coches electricos , seran normales en las calles, los primeros modelos , no tendran aire para el verano, en cuanto , problemillas como ese se solucionen , por lo menos en los coches aunque no en los camiones ,tendran mas que via libre , nos gusta la comodidad y el precio , el aire y el ahorro, lo de la menor emisión de gases , ahora es secundario , pero en cuanto la ciencia prosiga con el tema a base de empezar a ser común y rentable, y palpable para el ciudadano , el ver como normal tener un electrico sera , como cuando echamos por primera vez algo al contenedor azul o amarillo, algo nuevo, pero que ahora años despues , no podriamos pasar sin acerlo.

innopolis dijo...

Se podrían añadir otros, como el del camping Los Alfaques, en Tarragona, 243 muertos y más de 300 heridos. Llegó a hervir el agua de la playa de forma súbita. Fue un camión el que explotó en la carretera junto al camping. Biescas, también un camping en el cono de deyección de un barranco.
Sin embargo, el ciudadano, cuando se le presenta un Plan E, no pide que se destine el dinero a circunvalaciones, o corrección de cauces. Está más contento si se cambian las baldosas que puso el gobierno X, por las que puso el gobierno Y.
¿conoces Helios, la teoría del montón de arena, respecto a los accidentes?
Viene a decir que el sistema es estable, pero con continuos derrumbes, como cuando echas arena en lo algo de un montón, y éste se mantiene, pero con continuos derrumbes...
buen fin de semana.

Helios dijo...

Así es Carlos, queremos energía abundante y barata e incluso que no contamine para tener la conciencia tranquila, pero no siempre nos tomamos la molestia de mirar la letra pequeña, las contraindicaciones, la problemática asociada.

Innópolis eso que comentas es como la gestión del fuego, sólo nos acordamos de él cuando hay un incendio, cuando hoy está aceptado que la mayor parte de las inversiones deben ir a la prevención (limpieza de montes, etc.)

Ejemplos hay muchos sobre catástrofes y como en el caso que mencionas del camping en la costa, el fallo humano está detrás de la malloría, no la tecnología en sí. Allí el camión estaba en mal estado y le fallaron los frenos al parecer, porque como he dicho ójala y se aplicaran los procedimientos de seguridad aeronáuticos o nucleares a otros ámbitos.


Buen fin de semana.

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amigo Helios:

Decía Heráclito que para valorar la salud hay que pasar por la enfermedad. Estas realidades que describen son las que deben de estimular al ser humano para que ponga sus capacidades a trabajar. Otro ilustre griego, Leucipo de Mileto, mantenía la opinión de que todo ocurre necesariamente y por alguna razón.

Ahora hay muchas razones para decidir, podemos decidir no asumir riesgos, anular nuestra racionalidad y quedarnos así en el mundo de las cavernas, ser una especie animal mas privada de entendederas; o podemos apostar por el futuro y corregir las deficiencias de los sistemas con los que nos encontramos o que creamos.

Igual que a nivel científico hemos de hacer a nivel político, más bien hemos de empezar a meter ciencia en la política que ahora parece haberse convertido en una religión de aceptación axiomática de lo que dice el líder.

Meter ciencia en la política significa debatir las cosas, debatirlas hasta la saciedad si es necesario, debatirlas hasta despertar las entendederas de todos. Esto último lo subrayo, pues podemos caer en otra religión si cambiamos al político por el científico; aquí el paso que hay que dar es el de transformar a toda la sociedad en científica, hacer pensar a todos los ciudadanos y, entre todos, decidir nuestro futuro.

Como sostenía George Kelly -eminente Doctor en psicología americano, Máster en Sociología, licenciado en Arte y en Educación; y desarrollador de la teoría de la personalidad conocida como psicología de construcción personal-, todas las personas son científicas; pues las personas tratamos de predecir y controlar los acontecimientos que nos pueden afectar.

De lo que se trata es de facilitar un método adecuado a todos los seres humanos para que sean científicos con garantías de éxito, y, sobre todo, dejarles experimentar con el método de ensayo y error. No abdicarles de la responsabilidad de tomar decisiones.

Recibe un muy fuerte abrazote amigo.

Helios dijo...

Amigo dialéctico, si fuésemos capaces de generar en la ciudadanía la necesidad de hacer análisis sosegados sobre la realidad, que para ello se hiciese uso de la información adecuada y que tras el análisis detectásemos puntos débiles y fuertes y definiésemos el rumbo que queremos, los objetivos, ya estaríamos aplicando la ciencia para mejorar la sociedad. Esa sociedad participativa y responsable que anhelamos.

El progreso tiene riesgos, pero tiene más el atraso, la incultura, la pasividad, el inmovilismo … con ellos se corre el riesgo de no vivir.

Como dices en tu bitácora es tiempo de actuar y de devolver el poder a quien nunca debiera haberlo perdido, esto es el pueblo soberano, pero para ello el pueblo ha de ser libre, ha de estar bien informado, ha de creer en sí mismo y por ello tenemos que seguir trabajando en la creación de conciencia.

Trabajamos por ser partícipes del nacimiento de un movimiento ciudadano que cree en sí mismo, que posee objetivos compartidos que, desde el respeto al individuo y a su libertad, aspira a diseñar una sociedad más justa. Para ello es preciso no prescindir de nadie, ni creer que nadie es insustituible, sumar y aprovechar lo que cada persona puede aportar y que las responsabilidades de gestión sean ocupadas por los más competentes, pero que tampoco estos se eternicen en los cargos.

Puede que estemos asistiendo al nacimiento de esa nueva conciencia ciudadana que tal vez nos lleve a refundar un movimiento de izquierdas en el que el objetivo sea, de verdad, el bien común, desde la exigencia permanente, desde la responsabilidad, desde el necesario respeto por la naturaleza y por las generaciones venideras.

Es tiempo de unirse y de empezar a andar.

Saludos.

feluky dijo...

Debo reconocer amigo HELIOS que tengo terror a los aviones y tambien a todo lo nuclear, al parecer por tu Post, he sido convenientemente acondicionado mentalmente para tener esas sensaciones.

Creo que lo mismo que me sucede a mí y a mucha gente de mi generación con respecto a la energía nuclear, dentro de unos años les pasara a esta generación con las energías de origen fósil y el calentamiento del Planeta.

Todo suena tan falso, que no sabe la gente que hacer, me explico, que venga Al Gore a hablarnos de lo malo que es el cambio climático ya me mosquea.

Ahora suelo decir a mis amigos, mientras una causa este defendida por gente pobre, siempre me parecerá una buena causa, aunque no tengan razón, porque se que lo hacen solo porque así lo sienten.
Pero cuando los ricos se incorporan a la defensa de esa causa, ya desconfío de ella, porque tambien se, que solo lo hacen por ganar mas dinero.

Abrazos.

Salondesol dijo...

¿De verdad crees que es por qué lo piensan poco? creo que si lo piensan, pero mal. Lo que parece... es que solo tienen en cuenta la pasta que sacan.

Bikos.

Helios dijo...

Amigo Feluky tal vez se hayan salido con la suya los que relativizan todo hasta el absurdo y puede que hayan conseguido que las opciones sean igualmente válidas, sin excepción. Así, podemos ver en tv que en un programa, el presentador tiene a su izquierda a un científico y a su derecha a un charlatán, para hablar ambos en turnos sucesivos, pongamos por caso, de la astrología.

Es cierto que nos faltan referentes humanos creíbles y solventes. Sería muy cómodo que al oír una charla sobre el cambio climático y otra sobre una postura científica que lo niegue –existen, algunas son razonables y alguna vez las retratado por aquí- pudiésemos escuchar la opinión de alguien que verdaderamente nos sacase de dudas … pero eso no existe, ni con el medioambiente, ni con la política, ni con nada que se refiera a sistemas complejos.

Por eso al final necesitamos consultar mucha información para cada conclusión e incluso seguimos dudando de por vida de ella.

En ese proceso creo conveniente que seamos capaces de plantear las cuestiones convenientemente diseccionadas, desmenuzadas, transformadas en una batería de cuestiones más fundamentales. En vez de pelearnos por la veracidad del cambio climático, aceptemos que nuestro estilo de vida deteriora el planeta por los vertidos, por las emisiones, por la alteración térmica, por la deforestación, por la contaminación de las aguas, la extinción de especies, los monocultivos, la minería salvaje, etc. … e intentemos cambiarlo.

Al Gore ha contribuido a que mucha gente medite sobre estos asuntos, pero representa el modelo de vida americano, el más nocivo e insostenible del planeta y lo sigue haciendo cuando el mismo día da una conferencia en un lugar y por la tarde, tras fletar un avión privado, imparte otra a 2000 km. Así son los mitos de barro que construimos, contradictorios en sí mismos.

Por eso y en relación de la observación de Helena, no sé si tenemos o no tiempo para las cosas importantes, pero desde luego nos comportamos como si no lo tuviésemos y ciertamente el dinero no se detiene ante nada.

Saludos

Alfonso Vázquez dijo...

En la Inglaterra de la revolución industrial apareció un movimiento llamado ludita, que agrupa a un grupo de personas que rechazaban las nuevas maquinarias y abogaban por su destrucción.

Afortundamente, no tuveron éxito

Helios dijo...

Hola Alfonso. Todos los descubrimientos, sin excepción, han movilizado grupos en su contra.

Es curioso, pero tal vez en este ámbito es en el que más claro se podría ver la dicotomía progresismo Vs conservadurismo.

Saludos