Mostrando entradas con la etiqueta Costes energéticos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Costes energéticos. Mostrar todas las entradas

Energía nuclear sí, pero ...


A pesar de la mala prensa que tienen entre la ciudadanía y particularmente entre la menos informada, las centrales nucleares desempeñan hoy en día un papel muy relevante en la seguridad del abastecimiento energético de las sociedades más desarrolladas, insustituible en estos momentos si se quiere disponer de energía suficiente para todo tipo de usos de manera permanente y con unos costes que no lastren la economía.

Parece claro que en estos momentos no se puede prescindir de ellas en el mix energético si, además, se pretende cumplir con los ambiciosos objetivos marcados por Europa en la reducción de emisiones de dióxido de carbono durante las décadas venideras –unos objetivos que podrían llevarnos a un empobrecimiento claro si sólo Europa los pretende alcanzar-

En España no está justificado en estos momentos el cierre de las centrales operativas mientras cumplan con los rigurosos requerimientos de seguridad, máxime el delicado momento por el que pasa nuestra economía, con un déficit galopante, un paro juvenil insoportable y problemas generalizados de acceso a bienes básicos como la vivienda, que de no resolverse nos arrastrarán a desestabilidad social y mayores cotas de pobreza.

Sin embargo, aunque como digo mi posición es favorable al uso de la energía nuclear para generar energía, debemos exigir que todos los costes de la gestión de los residuos los paguen las empresas propietarias de esas infraestructuras, desde la gestión inmediata en las centrales tras la extracción del material de los reactores, hasta el depósito en un centro de almacenamiento geológico para un mínimo de 50 000 años, es decir, cuando el propietario de la central sale a la subasta eléctrica, ya debiera llevar internalizados todos los costes de gestión de residuos, entre otros y digo, entre otros, porque también debieran estar previstos seguros que asuman todos los gastos que pudiesen derivarse de una catástrofe nuclear, tipo Fukushima, y que no deba ser el estado quien, eventualmente, se haga cargo de ellos, pues solo así es hacer una defensa seria e inteligente de esta tipo de tecnología, por otra parte impresionante y que supone uno de los mayores logros de la humanidad sin ninguna duda.

 


Saludos. 
 La energía más limpia es la que no se consume.

El autoconsumo solar, la piedra filosofal de la democratización energética



La primera vez que oí hablar de energía solar tenía 10 años y estudiaba 5º de EGB. Un excelente maestro (Don Luis Calle) teorizaba entusiasmado sobre cómo en el futuro todo funcionaría mediante la energía del Sol. Muchos años después he podido entender los entresijos de esta tecnología, sus dificultades y su potencial.

En este camino me ha sorprendido, sobre todo, el lento avance del autoconsumo solar, pues la tecnología involucrada avanza a un ritmo imparable y los precios de acceso a ello, como veremos, se reducen día a día.

El autoconsumo solar más eficiente y ventajoso es aquel que complementa la generación en casa de electricidad fotovoltaica y calor, con fuentes tradicionales y que por ello necesita que la vivienda no se aísle de las redes de suministro. En su versión más simple, pero también más eficiente y rentable, debe contar con dos instalaciones independientes:

1.-Generación de electricidad.- Paneles fotovoltaicos, inversor y contador bidireccional de enganche a red. El usuario genera electricidad y la consume, vendiendo los excedentes a la compañía eléctrica y comprando como cualquier otro cliente cuando lo necesita. Bien gestionado en la panacea de la eficiencia, pues no hay pérdidas, una de las sombras negras del sistema eléctrico medioambiental y económicamente hablando.

2.-Generación de calor.- Modulos solares de efecto invernadero para generación de agua caliente sanitaria e incluso calefacción con apoyo de una caldera de gas, gasóleo, etc.

En mi opinión, la generación solar no necesita subvenciones, sino simplemente apoyo que se traduzca en facilidades para la puesta en marcha de las instalaciones o, al menos, que no se entorpezca y dificulte desde la Administración. Por otra parte es razonable que quien consume electricidad de la red eléctrica, pague no sólo los kWh sino también la infraestructura, pero los costes imputados al “ciudadano solar” por este concepto nunca debieran ser tan desorbitados como para echar al traste con su proyecto de autoconsumo: esa es la principal ayuda que deberíamos esperar de los gobiernos … algo tan simple, elemental y de tanto sentido común.

Desde hace cuatro décadas los paneles fotovoltaicos no dejan de bajar de precio, les sucede algo parecido que a los chips informáticos, y no es probable que tal abaratamiento cese en los próximos años. Es tan acusado es descenso mundial de precios que se aplica una ley (la ley Swanson) que asegura que cada vez que se duplica la producción de paneles, cae su precio un 20%. Ello explica que el precio en 1977 de un panel de 100 Wp era de unos 8.000 $ y que en la actualidad uno de igual potencia cueste menos de 700$ … ¡más de un 90% de descenso en los precios!

Si a esto le sumamos que el precio de la electricidad no deja de subir debido, sobre todo, al poder de las eléctricas y a la falta de voluntad de que sea de otra forma, de los sucesivos gobiernos de España, estaríamos en el momento en el que el sueño podría hacerse realidad y todos los ciudadanos podrían empezar a beneficiarse del autoconsumo, de la democratización de la energía, con los beneficios medioambientales y económicos que ello supondría.

Sin embargo he de volver de señalar que el “ciudadano solar”, el que promueve su autoconsumo, debe cambiar el chip, debe estar concienciado medioambientalmente. El que pretende  instalar unos paneles para seguir despilfarrando electricidad, es mejor que no siga este camino, pues no ha entendido nada. Este camino es el adecuado para una población concienciada respecto a los problemas energéticos en términos generales.

Sólo es necesario que se dejen de poner zancadillas … ni subvenciones, ni regalos, sólo velar por los intereses generales en vez de por la oligarquía eléctrica.

Saludos. 
La energía más limpia es la que no se consume.

La hora de la autogeneración solar y un poco de cálculo básico


La verdadera revolución energética pasa porque la generación se descentralice y convierta a cada consumidor en generador de su propia energía en el lugar de consumo.

Este fenómeno, al que se denomina autoconsumo –aunque yo prefiero denominarlo autogeneración- posee cinco pilares sólidos sobre los que apoyarse:

-Generación de agua caliente sanitaria e incluso de climatización mediante energía solar, por captación directa.

-Climatización mediante energía geotérmica de muy baja temperatura, disponible en casi cualquier lugar y excelente como apoyo para bombas de calor tradicionales.

-Generación de electricidad mediante el uso de paneles solares fotovoltaicos –la joya de la corona-.

-Generación de electricidad mediante la utilización de minigeneradores eólicos, allá donde sea posible y siempre que se siga avanzando en la disminución de ruidos de estos dispositivos.

-Generación de calor utilizando biomasa. Para que sea medioambientalmente sostenible, hay que replantar, al menos, tanta masa verde como se consuma.

Si puedo comprar la energía ¿por qué voy a generarla?

Esta pregunta es la clave que explica el bajo desarrollo de la autogeneración cuando no se trata de enclaves aislados. Si puedo comprar la electricidad, el gas, el gasóleo de calefacción, etc. y además me cuesta menos que si me embarco en la aventura de la generación ¿qué gano a cambio?

Los beneficios generales y particulares

Las fuentes que hemos mencionado, se corresponden con energías renovables y limpias y por tanto, el volumen de energía que nos permitan sustituir de fuentes fósildependientes, irá directamente en beneficio del planeta.

Además, si el precio de la energía tradicional sigue subiendo –como de hecho sucederá- llegará un momento para cada una de esas tecnologías, en las que permitirán ahorrar a quienes posean instalaciones en sus hogares o empresas.

En el caso del agua caliente sanitaria, en viviendas individuales ya estaríamos en las cercanías de ese momento, por lo que de inmediato producir nuestra agua caliente nos permitirá mejorar nuestra economía.

Si puedo venderla ¿para qué voy a consumirla?

Esa pregunta se la hacen los actuales productores de electricidad fotovoltaica, pues es más ventajoso vender la electricidad a precio de oro y comprar a una eléctrica para consumo a precio de Tarifa de Último Recurso.

Pero este razonamiento tiene trampa, porque de lo que estamos hablando al defender la autogeneración, es de que sin necesidad de subvenciones públicas, generar energía solar será ventajoso, por la disminución de los costes de producción y por la subida del precio de la electricidad, sin trampas ni cartón y sin ayudad públicas que tanto dañan a la imagen de las renovables -es una pena, pero es así-.

El gran reto: la electricidad

Todos los indicios auguran que el momento en el que será más ventajoso generar electricidad fotovoltaica que comprársela a una eléctrica, se producirá en unos cinco años. A partir de ese momento quien posea en su tejado paneles solares para obtener su propia electricidad, se ahorrará un buen pico anual por este concepto, mayor de lo que le habrá supuesto pagar la instalación y mantenerla.

La instalación y el sistema

Estas instalaciones para autogeneración son enormemente sencillas, pues sólo requieren los paneles en el tejado, bien integrados, un inversor que transforme la electricidad a 220 V de alterna y un contador bidireccional.

Cuando generemos electricidad la consumiremos nosotros en primer lugar y los excedentes se verterán a la red –espero que el gobierno de turno obligue a las eléctricas a hacerlo- grabándolo el contador a nuestro favor. Cuando necesitemos más de lo que producimos, lo tomaremos de la red y el contador nos lo apuntará en el “debe”. Al final de mes se hará el balance y en función de él, cobraremos de la eléctrica –sin subvención- o pagaremos por lo consumido de más.

Es muy importante ese comentario que acabo de hacer: sin subvenciones. El verdadero despegue de la energía solar se producirá cuando sea más barato generar para consumo propio que comprar a una eléctrica, sin más. No intervienen subvenciones, ni dinero público. Si dejo de comprarle a una eléctrica 1KWh, me ahorro su coste y punto y si se lo vendo porque es un excedente mío, me lo paga a lo mismo que está vendiendo en el mercado –hay un pequeño margen para lo que se ahorra en pérdidas al no tener que traerlo de lejos y en algún otro concepto-.

Podríamos haber llegado ya a ese momento.

Eso es lo que se asegura en una de las mejores webs españolas de energía solar, “el blog solar de Jumanji”, en el que además se justifica tal afirmación mediante un sencillo cálculo que voy a comentar, más que nada para que se vea que hacer una primera estimación del rendimiento económico de una instalación de energía renovable puede ser sencillo (en una estimación más fina, hay que considerar tipos de interés para la financiación, mantenimiento, contingencias, etc.).

.......... Comienza el extracto del blog de Jumanji ............

Veamos qué sucedería en una vivienda con un consumo de 3.000 KWh anuales

Comprar la electricidad a una Comercializadora de Último Recurso

Tarifa de Último Recurso (TUR): 0,140069 €/kWh

Impuesto Eléctrico: 5,113%

IVA: 18%

Precio total kWh adquirido a la distribuidora: 0,173732 €/kWh [recordemos que la factura eléctrica carga con IVA el impuesto eléctrico]

Coste medio anual de la electricidad de un hogar español: 521 €/año

Producir su propia electricidad con una instalación fotovoltaica

Producción de la instalación por cada KWp instalado: 1.400 kWh/kWp

(Nota de Helios.- esta estimación de Jumanji es muy optimista, es más razonable suponer 1.200 KWh e incluso menos, porque las instalaciones se ubicarán sobre tejado y preferiblemente bien integradas, lo que aumentará las pérdidas por no poseer la orientación y la inclinación óptimas. No obstante, para nuestro propósito pedagógico, mantengo esa cifra).

Potencia necesaria para producir 3.000 kWh/año: 2,14 kWp. Es decir, la instalación debe poseer una potencia instalada de 2,14 KWp en la cubierta

Precio medio del kWp: 3.540 € (IVA incluido)

(Nota de Helios.- Aquí podríamos tomar un precio más bajo, en el entorno de los 3 euros por cada watio instalado y no deja de bajar).

Precio total de la instalación conectada a red: 7.576 € (IVA incluido)

Vida útil mínima de la instalación: 25 años

Coste anual de la electricidad producida con tecnología fotovoltaica: 303 €/año

.......... Fin del extracto del blog de Jumanji ............

Como podemos observar, en esta estimación de Jumanji, aunque no se pueda tomar como muy rigurosa, sí queda claro que la grid parity o paridad de red, puede ser ya tocada con la punta de los dedos, sin subvenciones, sin generar otra cosa que riqueza y sostenibilidad medioambiental.

No perdáis de vista la autogeneración solar, es la auténtica revolución … salvo que los gobiernos de turno nos la hunda, claro está.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

Debemos impulsar la energía solar termoeléctrica


España es una potencia mundial en termoeléctrica, lo cual demuestra que mal del todo no se deben estar haciendo las cosas; filiales de empresas como Abengoa llevan a cabo la construcción de las mayores plantas del mundo, dentro y fuera de nuestro territorio, incluso en un mercado tan difícil como el estadounidense. Sin embargo, al gozar de la mejor tasa de radiación solar de Europa (2.000 - 2.100 kWh/m2 y año), no apostar por la energía solar, en todos sus formatos, demostraría ignorancia e irresponsabilidad.

Aunque hacer buenas estimaciones a medio e incluso corto plazo, en materia energética es casi imposible, la termoeléctrica posee unas características que permiten augurar crecimientos de más del 20% anual durante la próxima década (la Agencia Internacional de la Energía lo sitúa en hasta un 27%) y sin embargo, y aunque parezca paradógico, si no cambia el marco legal, y aumenta el apoyo, las energías renovables nunca podrán contribuir significativamente a la producción de electricidad a nivel mundial.

Funcionamiento

Una central termoeléctrica concentra la radiación solar para calentar un fluido caloportador hasta vaporizarlo y con dicho vapor a alta presión mueve una turbina como se hace en una central convencional o en una nuclear. Las diferencias radican en el procedimiento que utilizan para calentar el fluido. Las más competitivas utilizan espejos de forma cilindroparabólica por cuyo eje discurre una tubería sobre la que se concentra la radiación. Estos espejos han de orientarse continuamente hacia el Sol.

Para hacerlas más competitivas, se les puede dotar de un apoyo de gas para cuando falla la radiación o/y de un sistema de acumulación de energía mediante sales fundidas que les permite seguir produciendo electricidad durante algunas horas cuando no hay radiación.

Costes de operación

Son relativamente bajos, ya que no dependen de combustible alguno, por lo que el 80% de la inversión va al diseño, proyecto y construcción, estando condicionada su rentabilidad, sobre todo, por la radiación solar, que como hemos dicho, posee en nuestro país unos valores excepcionales.

Sin embrago, al precio actual del petróleo, el gas y el carbón y al de las emisiones de CO2, no pueden competir sin ayudas estatales, por lo que es preciso, por un lado mantener las ayudas y hacerlas compatibles con la necesaria innovación e investigación de las empresas para que bajen los costes de inversión, lo cual se verá favorecido al aumentar la demanda de componentes, tal y como sucede en el resto de tecnologías.

La previsibilidad de los costes

Una ventaja enorme de este tipo de centrales es que desde el momento de su diseño, una vez que se ha decidido el emplazamiento y se conocen los valores de irradiación solar anual del mismo, es posible determinar con bastante exactitud los costes de generación para los próximos años, lo cual es imposible para todas las centrales que dependen del precio de los combustibles en mercados internacionales.

No obstante, su rentabilidad también se ve afectada por esos precios y por la evolución del precio de las emisiones de CO2, ya que estos repercuten en los costes de las centrales tradicionales, que son con las que han de competir.

Estado a nivel mundial

En el mundo los proyectos crecen en todas las buenas ubicaciones, siendo muy importantes los que se están diseñando y construyendo en muchos países productores de petróleo y gas, como Emiratos Árabes, Abu Dhabi (proyecta construir una ciudad -Masdar City- que consuma sólo renovables y allí se levantará una termoeléctrica de 100 MW), Argelia (proyecta cubrir el 10% de su demanda eléctrica con renovables en 2025), Marruecos, Egipto (pensando incluso vender electricidad a Europa), etc.

Estos países ven que la energía solar es una opción magnífica para diversificar las inversiones que hacer con los enormes beneficios obtenidos por la venta de pétroleo y gas.

Por otra parte, hay que recordar que, teóricamente, con un 0,3% de la superficie de los desiertos africanos, se podría obtener toda la electricidad que necesita el planeta, y que su irradiación de 2.600 - 2.800 kWh/m2 año, podría permitir generar electricidad solar con un coste de poco más de 10 céntimos de euro el kWh, una cifra muy competitiva.

En definitiva, la energía solar termoeléctrica ya posee madurez suficiente como para que apostemos por ella sin miramientos, facilitando su crecimiento por todo el territorio nacional, fomentando la innovación de las empresas y manteniendo unas ayudas ajustadas que hagan compatible la materialización de proyectos, con la reducción de costes y el avance hacia un contexto en el que puedan competir libremente con las tecnologías más contaminantes, sin otra ayuda que la internalización de costes por emisiones y deterioro medioambiental en estas últimas.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

A quien el problema energético le parezca evidente, es que no ha entendido nada


Que el gasto energético es una de las variables que determina la situación de la economía de un país, ya a nadie se le escapa. Ni se le escapa que una buena estrategia energética que asegure el abastecimiento a precios competitivos y busque un equilibrio entre sostenibilidad medioambiental y bienestar de las personas, sea tal vez el objetivo político más importante y que con más claridad nos dará idea de la capacidad del gobierno de turno para gestionar el país.

El problema energético no admite soluciones mágicas ni sencillas

Todo ello, claro está, con los pies en el suelo y entendiendo que el problema energético al que se enfrenta un país como el nuestro, esto es, sin petróleo, sin gas, sin uranio y con carbón caro, no admite soluciones mágicas, ni sencillas, ni que todos puedan aplaudir en una sociedad tan heterogénea en ideales y concepción de la vida como la española.

Cuando escucho recetas mágicas para el problema energético, se me viene a la mente, inexorablemente, dos frases que creo que resumen bien la ignorancia de quienes se comportan así:

La primera, de Unamuno, cuando aseguraba que:

“Un español en la barra de un bar con un carajillo en la mano, arregla cualquier problema mundial en dos segundos”.

Y la segunda de uno de los grandes físicos de la historia, Heisenberg, quien aseguraba aquello de:

“A quien la mecánica cuántica le parezca evidente, es que no ha entendido nada”.

No existen las soluciones fáciles, lo cual lejos de desanimarnos ha de servir, al aceptarlo, para otorgarle al problema la importancia que posee, abriendo debates públicos serios, ayudando a que la ciudadanía adquiera una mínima formación energética que les permita participar y opinar con criterio y sobre todo, planificando a medio y largo plazo, tomando decisiones difíciles y que serán, siempre, criticadas por algún sector.

Por último, respecto a la dimensión familiar del gasto energético, la factura de la luz ocupa un lugar importante que por desgracia e injustamente, seguirá subiendo, por lo que es recomendable entender bien todos sus apartados, lo cual es muy fácil en la siguiente dirección de la cátedra BP en la que se dispone de una aplicación interactiva que explica cada uno de los apartados del recibo de la luz y también del gas:

http://catedrabpenergia.uji.es/utilidades/factura-electrica/

Animo a todo el mundo a informarse al respecto, como ejercicio instructivo en esa tarea personal que ha de sea la formación en materia energética para participar con criterio en los debates que se vayan abriendo al respecto. Debates en los que no debiera faltar la voz de ningún ciudadano interesado en la materia.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

Alemania modelo a seguir ... también en energía


España necesita un Plan Energético Nacional con proyección de futuro, que sepa conjugar sostenibilidad medioambiental, disminución de la dependencia externa, seguridad en el abastecimiento y economía.

El actual modelo energético nacional no es sostenible, por fósildependiente, por presentar una dependencia externa desmedida (superior al 80%), por no garantizar que no es un freno para la economía ... y porque va dando tumbos y no posee un rumbo claro.

El modelo que defiendo debe poseer el ingrediente nuclear que asegure abastecimiento y buenos precios sin emisiones e ir dando cada vez más peso, poco a poco, a las energías renovables y contando con centrales de gas de ciclo combinado para los ajustes en la curva de consumo. Eso en lo que respecta a la electricidad, que debe ir ganando peso en el mix energético, incluso en el transporte.

El carbón es un caso aparte. No debemos despreciarlo, pues la única fuente de energía fósil que tenemos y de ella depende la economía de comarcas enteras. Es preciso apoyar la investigación en la captura de CO2, en cuyo caso el papel que juega el gas en el sistema, lo podría tener el carbón, con grandes ventajas para nuestra economía.

El sistema eléctrico debe pagar la presencia de las renovables, lo cual no supondría un sobrecoste excesivo, si parte de las ayudas salen de los beneficios de la energía nuclear y de los que obtienen ahora las eléctricas.

Alemania apoya más que nosotros a las energías renovables y sus ciudadanos lo ven como una virtud, como algo que les enorgullece y no como un problema como sucede aquí en ciertos sectores que a fuerza de escuchar el paupérrimo argumentario de la multitud de “intereconomías” que continuamente nos bombardean, ha sucumbido.

Alemania es con diferencia la economía más potente de Europa y acaba de diseñar su Plan energético para la próxima media centuria (sí, habéis leído bien, es el primer ingrediente de cualquier proyecto nacional energético, educativo, etc. que su implementación posea plazos “suficientes” que proporcionen estabilidad) en el que la energía nuclear aporta la estabilidad y las renovables son la apuesta a medio plazo, con el gas cerrando el mix, pero con otros ingredientes destacables:

-Se considera la protección medioambiental un deber y se apuesta por avanzar hacia un mercado eléctrico europeo, con países comunicados mediante una red inteligente que facilite los intercambios, sobre todo de electricidad.

-Da un valor enorme a la pedagogía, es decir, a que los responsables públicos expliquen adecuadamente los detalles a la ciudadanía, para que ésta pueda en todo momento apoyar las medidas o en cualquier caso, participar en los necesarios debates que se promuevan para la toma de algunas decisiones.

-Prevé la importancia creciente de la electricidad en el diseño de redes de transporte eléctrico y distribución inteligentes que permitan ahorrar, así como en la modernización de los sistemas de producción, lo cual permitirá aumentar su competitividad y nuevamente, ahorro.

También para esto hemos de mirar a Alemania, una potencia que al parecer está sabiendo impulsar el cambio de modelo energético, consiguiendo mejorar su economía, concienciando a su ciudadanía de la necesidad del cambio ... y obteniendo beneficios por ello, ahora y en el futuro.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

El lobby eléctrico ... y nuevas subidas


Como vengo denunciando, nada impedirá que el recibo de la luz se dispare más de lo que lo ha hecho hasta ahora y que los sufridos ciudadanos sean exprimidos cuanto haga falta para que las poderosísimas eléctricas no vean disminuir sus beneficios.

La última subida es bien conocida, desde este mismo mes, el recibo se encarece en un 9,8 % (¡¡me pregunto por qué no lo han subido un 9,99% como hacen los supermercados ‼ ... una muestra más de su desfachatez y desprecio por las personas), en un entorno de crisis, tras las subidas del año pasado y el aumento del IVA. El precio de la electricidad en España, que hasta hace una década era de los más competitivos de entre los países desarrollados, cabalga veloz hacia el lugar opuesto de la tabla, junto a los más caros, en el sector en el que incluso dificulta la actividad de las empresas productivas, para las que las subidas de la energía es un mazazo en el corazón de su competitividad.

La pregunta que formulo es bien sencilla:

En un sector estratégico, controlado por el gobierno y en régimen de monopolio para las nucleares e hidroeléctricas que venden toda la electricidad que producen sin más a un precio muy por encima de coste, ¿es admisible que las ganancias puedan crecer sin límite y repartirse entre ejecutivos y accionistas, sin más, como si de una empresa cualquiera se tratase?

Para mí la respuesta es clara:

NO

No es admisible que las centrales nucleares e hidroeléctricas inyecten toda su producción a la red, sin más restricciones que las propias de su operación, y que vendan a los consumidores esa energía, no a un precio de mercado, en relación con sus costes, sino al precio de la electricidad generada por las centrales de gas, mucho más caras de explotar y dependientes de los vaivenes de los mercados de combustible internacionales.

Recientemente se ha hecho eco de este escándalo la Comisión Nacional de la Competencia –ya era hora-, cuyo presidente respondía así a la siguiente pregunta:

.......

P:Decreto del carbón, continuos cambios en las renovables, indefinición con las nucleares. De todo este marasmo, ¿qué es lo que más le preocupa en el sector de la energía?

R:La formación de precios. Hay que ir a un cambio total. Resulta escandaloso, y pasa con la tranquilidad de todo el mundo, que las generadoras estén cobrando la energía producida por centrales que están ya superamortizadas, como son las hidroeléctricas y algunas nucleares, al mismo precio que los de otras energías.

Es un sistema de optimización de beneficios en detrimento de todos. La prórroga de las concesiones a las centrales hidroeléctricas, cuando estaba acabado el plazo, en lugar de sacarlas a concurso, es anticompetitivo. Pero es que, además, la energía producida por esa central amortizada con coste cercano a cero se cobra al precio de la más ineficiente. Supone llenar los bolsillos de las eléctricas en detrimento del precio que pagamos los ciudadanos. El sistema de formación de precios del pool eléctrico es un escándalo al que no pueden pasar ni un mes más sin que se le ponga fin.


........

El gobierno no puede seguir plegándose a los intereses de las eléctricas, ha de definir una política energética a favor de los ciudadanos, que conjugue protección medioambiental, disminución de la dependencia exterior y crecimiento económico, para lo cual ha de revisar profundamente los mecanismos de fijación de precios, primas y la estructura de generación del país.

Nos jugamos el futuro de esta nación y los derechos de su ciudadanía.

Saludos.

La energía más limpia es la que no se consume.

Las hidroeléctricas haciendo su agosto a costa de todos

Las empresas eléctricas hacen su agosto en un mercado eléctrico liberalizado en lo que respecta a la generación y muy particularmente en el sector hidroeléctrico, pues sus beneficios medios vienen siendo de unos 1.000 millones de euros anuales por la venta de esta electricidad (1.100 millones en 2008, 650 en 2009 y 900 millones en los primeros ocho meses de este año, mucho más lluvioso), mientras las arcas del estado ingresan por el uso del dominio público –las cuencas de los ríos que albergan las centrales y el uso del agua- unos 20 millones.

Esta desproporción y el jugoso negocio es una muestra más de que “no siempre” se gestiona desde el interés público y la competencia profesional.

"Las empresas eléctricas no pueden seguir al margen del debate de la gestión del agua ni de los costes de esta" asegura el Secretario de Estado del Agua en un artículo aparecido en El País Digital, que se habrá quedado muy tranquilo después de hacer este descubrimiento, que no es más que una constatación más de nuestra errática e incompetente política energética.

Beneficios caídos del cielo

Así llaman los economistas a las ganancias sobrevenidas, casi sin esfuerzo añadido y eso es lo que sucede con la electricidad obtenida en los saltos de agua. El sistema eléctrico español -en lo económico- es más o menos como una subasta continua en la que en función de la demanda se fijan los precios. Las empresas venden primero la nuclear, después las renovables y después si sigue habiendo demanda, la proveniente del gas, carbón y agua, por lo que cada subida de precios en el mercado, hace crecer los beneficios que deja el agua, cuyas centrales apenas sufren costes de explotación. Como anécdota, baste destacar que, al final, el precio del gas en los mercados internacionales es el que determina las ganancias de las empresas explotadoras de las hidroeléctricas, pues subidas en el gas practicamente implicarán subidas en el precio del kWh hidroeléctrico.

Las eléctricas –que niegan la mayor- piden que nada cambie porque aseguran que estas centrales y las nucleares no están aún amortizadas, mientras que el gobierno reconoce que cambios legislativos es ese sentido serían muy complejos a corto plazo -por existir concesiones que no caducarán hasta dentro de más de una década, por ejemplo-, lo cual no debiera ser una excusa para acometerlos con carácter de urgencia, como ha hecho Alemania.

El caso alemán

Alemania también dispone de una legislación complicada de modificar cuando debe alterar “ciertos derechos” de las empresas y sin embargo lo ha hecho en el ámbito de la energía nuclear, pues se prorrogarán todas las centrales nucleares que cumplan sus estrictos requisitos de seguridad, hasta los 46 años y a cambio crearán una nueva tasa que les permitirá recaudar unos 30.000 millones que destinarán al fomento de las renovables y al saneamiento de las cuentas públicas -justo lo que vengo defendiendo una y otra vez para el caso español y que me agrada enormemente que un país valiente lleve a cabo- por el contrario, el gobierno español permitirá funcionar Garoña hasta los 42 años, como mínimo, sin tasa alguna. Las diferencias en la concepción del interés público son evidentes.

Algo parecido se afirma en el Libro Blanco de la Electricidad, encargado por el Gobierno al poco de comenzar su tarea. Éste avisa de un desequilibrio muy fuerte en contra de los consumidores, a la vista de los amplios márgenes previsibles de explotación de las tecnologías hidráulica y nuclear.

Limitaciones ecológicas, la obsesión de nuestros gobiernos

El gobierno, que no ha sido capaz de combatir el daño que están sufriendo los consumidores a favor de las empresas eléctricas y sus beneficios –según reza, como he dicho, en el Libro Blanco-, sí parece estar preocupado por las limitaciones medioambientales, que también en este ámbito ahogan cualquier iniciativa de crecimiento de esta electricidad que es la más limpia y versátil que existe –si la cuenca tiene agua, claro está-. En efecto, al aparecer el concepto de “caudal ecológico” no se pueden optimizar los sistemas de generación y sus tecnologías, pues la generación está limitada por el caudal que en cada momento debe llevar el río, en función de los supuestos intereses, por ejemplo, de los pájaros de la zona.

Como vemos, la única regulación que parece importar es la concerniente a la sobreprotección de la naturaleza, sin importar que entre ésta y la voracidad de los intereses empresariales de grupos favorecidos por los gobiernos de toda índole, al final, el consumidor, ya sea una familia o una empresa, sea el que pague la factura eléctrica a un precio que no cesará de crecer y que no permite que la economía española alcance las cotas de competitividad que precisamos.

Otro día hablaremos de las centrales de bombeo, también olvidadas y que son el otro requisito necesario para que la tecnología hidroeléctrica –que hoy nos aporta electricidad en el entorno del 20 % de nuestras necesidades totales y garantiza disponibilidad a cualquier hora- se convierta en un elemento prioritario de nuestro cóctel energético ... si algún día logramos definir el rumbo de la política energética que deba servirnos para el s. XXI.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

Los costes de la electricidad


Estamos en crisis y estos días se habla de un Pacto Energético entre gobierno y oposición, entre los que hasta ahora han demostrado que en cuestiones de energía, son todo ignorancia.

El sistema eléctrico integra las industrias generadoras, la distribución y la gestión de la electricidad, es decir, todos los eslabones de la cadena, desde que se produce en la planta, hasta que el usuario disfruta de este importante bien de consumo.

En España, por Ley, a partir de 2013 todos los costes de este sistema han de estar incluidos en la factura eléctrica, es decir, no podrá haber déficit, no podrá existir diferencia entre lo que pagan los usuarios y los costes. En la actualidad tal déficit –llamado tarifario- es considerable y se debe, entre otras cosas, a los costes que se han de afrontar para la modernización de un sistema a veces obsoleto e insuficiente –por ejemplo en distribución y gestión-, a la política errática en las primas a las renovables, a la moratoria nuclear, etc.

Las empresas del sector evalúan que el recibo de la luz tendría que subir ¡hasta un30%! antes de 2013 y si nadie lo remedia, todo apunta a que será más o menos así, de forma que serán nuevamente los ciudadanos los que paguen la incapacidad de nuestros gobernantes.

Aunque el propio concepto de déficit tarifario es discutible, pues si la electricidad se considera un bien básico estaría justificado que el estado dedicase parte de sus recursos a proveer de tal bien a los ciudadanos –como sucede con las carreteras, las bibliotecas, los colegios, los hospitales, etc.- en el momento que se ha ido optando por la privatización total del sistema, en una sociedad como la que estamos construyendo, al servicio de los beneficios económicos casi exclusivamente, estamos abocados a pagarles sus millonarios salarios a los directivos de las empresas eléctricas –incluidas las renovables-.

No obstante lo anterior, en esta ocasión analizaré uno de los ingredientes más importantes del mix. Los costes de generación eléctrica, que a la postre, son el elemento más determinante en la factura eléctrica de un país. Para ello repasaré algunas de las diferentes tecnologías implantadas en España.

Un conocimiento de esta realidad por parte de la ciudadanía, ayudará a ésta a participar en un hipotético debate energético nacional, no abordado hasta ahora, entre otras cosas, porque llevamos una década intentando que gobierno y oposición aprendan algo de asuntos energéticos ... sin conseguirlo.

Costes de generación eléctrica.- Son la suma de la inversión en la construcción de la instalación, los costes del combustible, los de operación y mantenimiento de la planta. El titular de la instalación debe vender la electricidad a un precio superior para obtener beneficios, salvo que cuente con una prima por Kwh como sucede con la solar, eólica, ¡carbón!, etc.

Costes de producción.- Se empieza a utilizar más esta magnitud, que incorpora algunas externalidades, como los costes de emisiones (mercado del CO2 o la gestión del combustible usado y desmantelamiento en el caso de la nuclear). Cuando todos los costes medioambientales estén incluidos en el precio final, este concepto será el relevante.

Para cada tecnología analizaremos los costes que han resultado de los estudios realizados en Finlandia (Competitiviness Comparision of the Electricity Production Alternatives), Inglaterra (Royal Academy of Engineering) y Francia (Ministerio de Economía). Después incluiré los costes estimados en un estudio realizado en España por UNESA (Prospectiva de Generación Eléctrica 2030).(Denotamos como 5 c a 5 céntimos de euro).

Carbón

Finlandia.- Por encima de 3 c el kWh sin CO2 y casi 5 c con estos costes al precio actual de la tonelada de CO2, aunque es obvio que se disparará su precio en los próximos años.

Francia.- Unos 3 c sin costes de CO2 y unos 4,5 c considerando los costes que previsiblemente tendrá el CO2 en la próxima década (entorno a los 20 euros por Tm)

Inglaterra.- Unos 3 c sin incluir los costes de CO2.

Gas

Finlandia.- Por encima de 4,5 c el kWh sin CO2 y muy por encima de 5 c con estos costes al precio actual de la tonelada de CO2.

Francia.- Unos 3 c sin costes de CO2 y por unos 4 c considerando los costes que previsiblemente tendrá el CO2 en la próxima década.

Inglaterra.- Unos 3,5 c sin incluir los costes de CO2.


Eólica

Finlandia.- Por encima de 4,5 c el kWh suponiendo unas 2200 horas de operación anuales lo que supone la cuarta parte que una central convencional. No le penaliza el CO2.

Inglaterra.- Unos 4,5 c por kWh. No está penalizada por CO2. analizan también los costes de la eólica marina, con algo más de 6,5 c por kWh.

Nuclear

Finlandia.- Unos 2,5 c el kWh. No le penaliza el CO2.

Francia.- Unos 2,5 c el kWh. No le penaliza el CO2.

Inglaterra.- Unos 2,5 c por kWh. No le penaliza el CO2.

No se incluyen los costes de la energía solar porque su implantación “sólo” estaría justificada medioambientalmente dado lo caro que resulta el kWh producido, sobre todo en la fotovoltaica y los estudios anteriores son económicos.

Estudio en España.- UNESA

Carbón.- 4,7 c el kWh incluyendo costes de CO2. Si se añaden costes por capturar parte del CO2 emitido, nos vamos a los 5,5 c.

Gas. Ciclo combinado.- entre 5,3 y 6,6 c el kWh, dependiendo de los precios del CO2.

Nuclear.- 3,6 c el kWh incluyendo la gestión del combustible usado. Sin penalización por CO2.

Eólica terrestre.- 7 c el kWh. Sin penalización por CO2.

Eólica marina.- 7,3 c el kWh. Sin penalización por CO2.

Fotovoltaica fija.- 38 c el kWh. Sin penalización por CO2.

Como puede observarse, la energía nuclear es la más competitiva, la eólica avanza hacia un escenario muy positivo en el que si se internalizan costes medioambientales no necesitará primas y la solar, aunque no se mencione, precisa aún de fuertes inversiones públicas.

En España en el periodo 2005 – 2010 se previeron primas para las renovables de unos 5.000 millones de euros que se transformaron sólo hasta el 2008 en más de 8.000, de los que 3.200 han ido a la eólica y sólo en el 2008 correspondieron casi 2.500 millones de euros, que se han venido incrementando hasta ahora, lo que en pleno proceso de crisis no parece de recibo, sobre todo si se une a la nefasta decisión de clausurar la central nuclear de Santa Mª de Garoña.

Ahora que se habla de subir el recibo de la luz -y de hecho se terminará subiendo notablemente esté en el gobierno el PSOE o el PP- hay que recordar que la central de Lemoniz y la de Valdecaballeros, proporcionarían hoy electricidad a la nación que habría permitido rebajar los costes globales de generación en un 15 %.

La política energética es extraordinariamente delicada y en España ni gobierno ni oposición están a la altura. El futuro debiera ir por alargar la vida de todas las centrales nucleares y crear una tasa nuclear específica que nos permitiese seguir apostando por un programa nuevo de impulso de la energía eólica y solar en el que se prime la innovación y se penalice la mera inversión financiera como si de un fondo de inversión se tratase y desde luego –aunque sé que es imposible- nacionalizar los elementos básicos del sistema y fijar un estatus especial de las empresas del sector en el que, entre otras cosas, los salarios de sus trabajadores tuviesen un techo legal, de forma que sus beneficios se dedicasen sobre todo a la innovación, a la modernización de sus instalaciones y a la generación de conocimiento.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.