El fracaso de la cumbre de Durban sobre el cambio climático


Se acaba de celebrar la última cumbre de la ONU sobre el cambio climático ... y ya van 17. El lugar elegido esta vez para que sus señorías pasen unos días de vacaciones a gastos pagados, ha sido la ciudad sudafricana de Durban y digo esto, porque una vez más, ha sido un estrepitoso fracaso que no ha servido para aprobar algún compromiso concreto apoyado por todos y particularmente por quienes más contaminan: EEUU, china, UE, Japón, Brasil, India, Canadá, etc.

Nuestro modo de vida se basa en la disponibilidad de energía abundante, en todo momento y a precios que no impidan el crecimiento económico sin fin que precisan nuestras economías basadas en el consumo ilimitado de bienes tangibles. Esa energía la venimos obteniendo, sobre todo, de fuentes fósiles (petróleo, gas y carbón) a las que les debemos el desarrollo y el bienestar alcanzado ... pero que deben dar paso a otras tecnologías más limpias porque en su utilización se emite inexorablemente una gran cantidad de contaminantes a la atmósfera, a la tierra y a los mares (óxidos de nitrógeno y azufre que provocan lluvia ácida y otros contaminantes que terminan introduciéndose en las cadenas tróficas y formando parte de los alimentos y los líquidos que ingerimos).

Por si fuera poco, son generadoras de cantidades ingentes de dióxido de carbono, el gas más importante a la hora de explicar el creciente efecto invernadero que sufrimos y que está desembocando en el aumento de la temperatura media del planeta, que a su vez dará lugar a la descongelación de los casquetes polares, al aumento del nivel de los mares y la consiguiente inundación de muchas zonas costeras habitadas por miles de millones de personas y a la alteración del clima que a su vez, romperá los frágiles equilibrios medioambientales que son precisos para que la vida, tal y como la conocemos, siga su curso.

Porque, aunque cueste creerlo, en pleno s.XXI son aún mayoría las personas que no han entendido que el bien más precioso y extraño del universo es la vida y que la vida es tremendamente frágil porque son extraordinariamente frágiles las condiciones que la posibilitan.

Pues bien, la enésima cumbre sobre el clima no ha concluido con lo que necesitamos urgentemente (¡¡con tanta urgencia que tal vez no sea posible remediar la catástrofe ya aunque se hubiese adoptado el acuerdo!!) y que ya la comunidad científica ha concretado –excluidos algunos de los científicos que están en la jugosa nómina de las petroleras o los lobbys conservadores más influyentes del planeta- y es que las emisiones del planeta caigan a la mitad este siglo.

Los mayores emisores (EEUU y China) siguen mirando para otro lado y los demás (UE, Rusia, Japón, Brasil, Canadá, etc.) parecen más interesados en los beneficios económicos del mercado de las emisiones que del planeta.

Sólo hay un camino:

Un acuerdo vinculante para la reducción drástica que involucre, al menos, a Estados Unidos, India, China, Japón, Rusia, Brasil y la UE, esto es más del 90% de las emisiones del planeta ... y hoy, como ayer, sigue siendo un deseo utópico.

Por otro lado no hemos de olvidar el fracaso que supuso Kioto, en que tantas esperanzas se pusieron y que no ha servido, si siquiera, para contener las emisiones que no paran de crecer ... del papel de España casi mejor ni hablar, pues capitaneado entonces por una ministra de medioambiente profunda desconocedora de la materia, llevó más lejos que el resto su compromiso ... y ha sido a la postre el mayor incumplidor.

Finalmente, he de volver a recordar que nada se puede hacer en materia medioambiental si no logramos a la vez contener el exponencial crecimiento demográfico que amenaza al planeta y que junto a la contaminación que comentamos y al cambio climático forman un cóctel letal.

No es posible seguir creciendo indefinidamente en número, ni que la mayor parte del planeta viva en la más absoluta pobreza, pues además de ser éticamente inaceptable, las medidas que el planeta precisa, pasan por sociedades concienciadas con el medioambiente, lo cual a su vez exige cultura y educación que como sabemos son utopías cuando el estómago está vacío y los hijos mueren por inanición.

Cerramos el artículo mencionando el único logro de la cumbre, esto es, el acuerdo para prorrogar el Protocolo de Kioto hasta 2015.

Nunca es tarde si hay voluntad, si se entiende que el problema pasa por actuar en numerosas variables y que dos de ellas son la lucha contra la pobreza y el trabajo por el aumento de la cultura y la formación en el mundo.

Saludos.
La energía más limpia es la que no se consume.

1 comentario:

feluky dijo...

amigo HELIOS esto de la crisis va servir de coartada para muchas cosas y me temo que el medio ambiente pagara un alto precio. Perdimos la oportunidad de tomar decisiones adecuadas cuando las condiciones económicas lo hacían mas fácil y ahora me temo que retrocederemos todo lo avanzado, como en el resto de los avances sociales.

Abrazos.